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La Leyenda del Tren Fantasma en Estocolmo

Existe la leyenda de un tren fantasma en Estocolmo, Suecia, llamado el Silverpilen, “La flecha plateada”. Es un tren de color plata correspondiente a la serie C5 y que fue sacado de circulación hace muchos años.

 El tren Silverpilen nunca se usó en forma diaria, sólo se lo empleaba como refuerzo en horas puntas de algunas líneas. Su leyenda nace en los años 80 cuando algunos operarios del metro lo veían pasar a horas inusuales en las que no había circulación y también en líneas muertas que no conducían a ninguna parte.

 La leyenda de este tren tal y como se contaba en 1980 fue recopilada y redactada por Bengt af Klintberg y hasta apareció en un capítulo de la serie de televisión sueca Det spökar (Los fantasmas), emitido el 10 de diciembre de 1997, según relata el portal Wikipedia. Según la leyenda, el tren fue visto por trabajadores por la red de metro, o que tan sólo circula a gran velocidad después de medianoche por algunas estaciones.

 Incluso hay quien ha llegado a afirmar que el convoy para en algunos andenes para recoger pasajeros. A este relato se le acopla la de la estación Kymlinge, una estación de la línea 11 del metro de Estocolmo, que no se terminó de construir y por lo tanto abandonada. Según dicen que este tren recoge pasajeros y que éstos sólo se bajan en esta estación cuando ya están muertos.

 Otra versión de la leyenda cuenta que incluso pasajeros de carne y hueso han llegado a subir al tren, apareciendo años después en alguna otra estación con la sensación de que tan solo hubiesen transcurrido unos minutos.

La Jarjacha o demonio del incesto

Una de las criaturas más importantes dentro del bestiario mitológico de la cultura andina, es sin lugar a dudas, el Jarjacha (carcaq), monstruo representado ya sea de manera zoológica, como una llama de dos o hasta tres cabezas, e incluso antropomorfa, mitad hombre y mitad llama, que aterra a los pobladores de la serranía con un grito estruendoso expresado como un qar-qar-qar, de donde dicen, proviene su nombre.

 Según la mitología, el Jarjacha, sería en realidad personas, seres humanos condenados por Dios ha convertirse eternamente en este monstruo por haber cometido uno de los pecados sexuales más trasgresores para el cristianismo, éste es, el pecado del incesto. Es decir, toda persona que comete una relación carnal entre padres e hijos, correrá el riesgo de convertirse en esta criatura, que según las historias tiene el poder de hipnotizar a sus víctimas mirándolas fijamente a los ojos para luego asesinarlas.

 ¿Cómo matar a un Jarjacha?

Para matar a un Jarjacha, uno deberá convocar un conjunto de personas, las mismas que deberán estar provistas con fuertes cuerdas hechas de lana de llama, crucifijos, y cualquier objeto de metal que pueda también ser usadas como armas, como picos, barretas o hachas, de las que se dicen serían las más efectivas.

Sin embargo, pese al miedo popular que se le tiene a esta criatura, no todos los pobladores desean su muerte, y es que existen testimonios que aseguran que lo más ‘beneficioso’ no es su muerte, sino, simplemente su captura. Esto debido a que la leyenda advierte que el Jarjacha, sólo se transforma de noche (tal y como podría ser el mito del hombre lobo), es por ello, que muchos lo capturan para luego, aprovechando la luz del día y volviendo el Jarjacha a ser un ser humano otra vez, reconocerlo y pedirle una fuerte cantidad de dinero para no divulgar el secreto sobre quién de todos los ciudadanos del pueblo, ha cometido un incesto con uno de sus hijos.

 ¿Existe el Jarjacha?

 Si bien la imagen del Jarjacha puede sonar sumamente ridícula lo sorprendente del caso, es la cantidad de testimonios y comentarios de los pobladores de la Sierra que aseguran haber visto u oído a esta criatura. Por nada, el mito de este animal-demonio, es uno de los más conocidos y transmitidos por estas sociedades. Lógicamente, existirían explicaciones sencillas del porqué se habría originado este mito.

Una de las más sencillas estaría vinculada directamente a la Iglesia Católica y a predisposición de esta a la creación de historias o mitos (aprovechando quizá la fascinación mitológica de estas culturas) para difundir un mensaje directo o en el caso del incesto, una prohibición. Es decir, inventar el mito del Jarjacha para advertir a los pobladores los peligros de tener relaciones, o peor aún, descendencia, entre miembros de la misma familia, algo que por además, era y es muy común, en sociedades aisladas como algunas poblaciones de la sierra.

La leyenda de los Bek y los Bep

Que significan esas siglas?

 BEK= Black Eyed Kids (Niños de Ojos Negros)

BEP= Black Eyed People (Personas de Ojos Negros)

Al leer esto, imaginaran que uno se refiere a personas cuyo color de ojos es negro. Se equivocan. Todos los testimonios hablan de personas con todo el ojo negro. Así como nosotros tenemos el iris de color, la pupila negra, y el resto del ojo blanco...estos seres, tienen los ojos completamente negros.

 El primer testimonio bien documentado de un encuentro, pertenece a un periodista que lo vivió en carne propia en el año 1998, Brian Bethel. Él se hallaba dentro de su auto, en el estacionamiento del cine, cuando dos "niños" se le acercaron. Ambos vestían ropas comunes, y eran de aspecto normal, pero el periodista que algo no estaba bien, pero no podía precisar exactamente que era.

 Uno de los niños le dijo que iban a ver una película, pero que habían olvidado su plata, y que le pidió si los podía alcanzar a su casa. A cada momento, la aprensión y el temor del periodista iban creciendo, y ante su negativo los niños se volvieron mas insistentes respecto a que los dejase subir al auto. Para su sorpresa, Brian vió como comenzaba a ceder, y cuando estaba destrabando la puerta, noto los ojos de los niños, completamente negros. Al darse cuenta de esto, el periodista se apresuro a dar marcha atrás, y huyo en su auto. Al ver por su espejo retrovisor, los niños habían desaparecido. La mayor parte de los "encuentros" han ocurrido con la persona hallándose sola (generalmente en casas).

Hay testimonios en los cuales muchas personas han visto a uno de estos seres, pero suele ocurrir en lugares concurridos por publico (aviones, bares, etc). Tanto los BEK, como los BEP, visten ropas normales y se comportan como cualquier otra persona. Su unico rasgo distintivo, junto con una creciente sensación de temor, y de que algo no esta del todo bien por parte de la "víctima", son los ojos negros. Todos los relatos tienen en común el hecho de que los BEK nunca se van hasta que la "víctima" huye, o les cierra la puerta, prohibiéndoles la entrada.

 Los ataques ocurren casi al anochecer, o a plena noche. Necesitan ser invitados a entrar, debido a esto muchas personas los relacionan con los vampiros o demonios, y por ende los consideran entidades malignas. La fuerza de su poder para persuadir a las personas a que les permitan entrar, residiría en sus ojos, razón por la cual no se los cubrirían. Aunque, ha habido testimonios en los cuales muchas personas han visto a un mismo ser, pero con diferente color de ojos.

En la películas de terror japonesas suelen verse este tipo de entidades y siempre son espíritus malignos.

Escocés asegura haber obtenido la mejor foto del legendario “Monstruo del Lago Ness”

El “Monstruo del Lago Ness”, también llamado “Nessie”, es una de las criaturas legendarias más cautivantes de la historia. Se dice que habita en el Lago Ness y, junto a Pie Grande y Yeti, es uno de los misterios más difundidos de la criptozoología o estudio de los animales ocultos.

No obstante, dentro de poco podría dejar de serlo. Así lo cree George Edwards, un marinero escocés que durante 26 años ha estudiado al monstruo en las aguas del Lago Ness y que, el pasado viernes, dio a conocer la que considera “la mejor foto” existente de Nessie.
George Edwards
Según informó el diario inglés The Telegraph, Edwards ha pasado gran parte de su vida en el lago -cerca de 60 horas a la semana-, principalmente, paseando a los turistas en su bote ‘Nessie Hunter IV’ y liderando a numerosos cazadores del monstruo que llegan hasta el lugar para conocer más sobre su historia.

Pero, tras sacar la imagen con su cámara, su vida ha dado un giro: ahora, está convencido de que realmente existe un monstruo, o un par de monstruos, bajo el mar.

Precisamente, la fotografía muestra una misteriosa joroba moviéndose en las aguas que dirigen al Castillo de Urquhart. “Estaba próximo a retornar al Tempo de Pier (en Drumnadrochit), y fui a la parte trasera del bote que estaba enfrentando el muelle, ahí fue cuando lo vi”, dijo el marinero de 60 años a The Telegraph.
Tras observarlo por cerca de 10 minutos, Edwards dijo que el objeto lentamente se sumergió en el agua y nunca volvió a salir: “Estoy convencido de que estaba viendo a Nessie, dado que creo en estas criaturas”, dijo.

Ante el suceso, el escocés aclaró que no es el único que cree en la existencia del monstruo, ya que hay “miles de reportes de testigos oculares” que han dado cuenta de avistamientos.

Steve Feltham, quien se ha dedicado en los últimos 21 años a la búsqueda de Nessie, dijo que la imagen de Edwards es inequívoca: “Ésta es la mejor fotografía que he visto en toda mi vida (…) Creo que las imágenes son fantásticas, ese es el animal que he estado buscando todo este tiempo”, agregó.

Cabe destacar, que George tomó la imagen el 2 de noviembre de 2011 a las 09:00 horas con una cámara digital que siempre guarda en el bote. Sin embargo, antes de difundirla al público la envió a Estados Unidos para su análisis, “aunque no puede revelar más detalles”, afirmó el diario inglés.

“No quería mencionar mi hallazgo hasta que estuviera seguro de que no había fotografiado un tronco o algo inanimado en el agua”, aseguró y añadió que “Tengo amigos en EEUU que tienen amigos en el ámbito militar”.

“Ellos analizaron mi foto y dijeron no tener dudas de que fotografié un objeto animado en el agua. Estaba muy emocionado ya que estoy seguro de que algunas extrañas criaturas están al acecho en las profundidades del Lago Ness”, finalizó el hombe.

El Sisimite

Según narra la leyenda, El Sisimite, también conocido como Itacayo es un monstruo muy parecido al temible Pie Grande de Los Estados Unidos, y al Yeti del Tibet tanto en apariencia como en sus misteriosos avistamientos.

El Sisimite es una especie de mono, o monstruo, de largo pelaje, gran altura y mucha fuerza que habita en las cuevas que están en lo profundo e inaccesible del bosque, se alimenta de frutas y vaga libremente por las montañas más altas.

Se dice que los Sisimites bajaban de las montañas a lugares mas transitados del bosque en busca de mujeres, a las que secuestraban y se las llevaban a sus cuevas, naciendo de esta unión una especie de hombres mono.

Muchos pobladores aún comentan con admiración la asombrosa historia de una mujer que logró escapar de la cueva donde la tenía secuestrada el Sisimite, se dice que el monstruo al darse cuenta del escape persiguió a la mujer con los tres hijos de ámbos pero ella no se detuvo y cruzó el río, del otro lado se detuvo un instante y vió como el Sisimite enojado porque no regresó tiró los niños al río y se ahogaron.

Al Sisimite se le asocia al Dios Chac de la Cultura Maya y los pobladores aseguraban que en el interior de las cuevas están grabadas las manos y huellas que dejaron los sisimites.

La Mocuana


Aproximadamente en el año 1530, los españoles realizaron una expedición bien armada en territorio nicaragüense, para ampliar sus dominios e incrementar sus riquezas. En esta incursión los españoles lograron reducir a los indios de Sébaco, habitantes de la Laguna de Moyúa. El jefe de la tribu india, una vez vencido, obsequió a los conquistadores bolsas elaboradas con cuero de venado, llenas de pepitas de oro.

La noticia en España de que los conquistadores habían regresado con grandes riquezas llamó la atención de un joven, quien esperaba vestir los hábitos y cuyo padre había muerto en esta incursión. Decidido, el joven se incorporó a una nueva expedición, y después de un largo y penoso recorrido llegó a suelo nicaragüense, donde fue muy bien recibido por los pobladores, creyendo que era un sacerdote.

Ya en Sébaco, el joven conoció a la hermosa hija del cacique y la enamoró con intenciones de apoderarse de las riquezas de su padre. La joven india se enamoró perdidamente del español, y en prueba de su amor le dio a conocer el lugar donde su padre guardaba sus riquezas. Hay quienes afirman que el español también llegó a enamorarse verdaderamente de la joven india.

El cacique, al conocer los amoríos entre su hija y el extranjero, se opuso a la relación, el español después de robar los tesoros, dejo encerrada a la india en la cueva a pesar de estar embarazada.

Cuenta la leyenda que La Mocuana enloqueció con el tiempo en su encierro, del que logró salirse después por un túnel, pero al hacerlo tiró a su pequeño hijo en un abismo, y desde entonces aparece por los caminos invitando a los caminantes a su cueva. Dicen los que la han encontrado que no se le ve la cara, sólo su esbelta figura y su hermosa y larga cabellera negra.

En algunos lugares cuentan que cuando La Mocuana encuentra a un niño recién nacido, lo degüella y le deja un puñado de oro a los padres de la criatura. Hay otras versiones que aseguran que se lo lleva, dejando siempre las piezas de oro.

La cueva aun existe.

Baba Yaga, la bruja de los cuentos rusos

En las skazki, las narraciones populares rusas de tema maravilloso, aparecen una serie de personajes sobrenaturales cuyas raíces se hunden en el pasado más remoto del folclore eslavo. El más conocido es la bruja Baba Yaga, ambivalente ogresa del bosque que devora niños y viaja a gran velocidad montada sobre un enorme mortero.

Hay multitud de cuentos y leyendas en Rusia de la temida Baba Yaga. Algunas de estas leyendas chocan entre
sí. Algunos Galiards dicen que si sólo unas pocas de estas leyendas fuesen ciertas, Baba Yaga sería ciertamente algo que temer. El resto asegura que muchas de estas historias son ciertas...
De estas historias, hay una que a veces es contada por aquellos que saben más que una pequeña
parte de la verdad entre las sombras. Pero incluso esta historia es sospechosa, pues nadie puede
o quiere verificarla.

Aparece como un malévolo torbellino salido de lo más profundo del bosque. Precedida por chasquidos de madera seca y una ráfaga de viento tempestuoso, surge de entre los árboles subida a su mortero, impulsándose con la mano del mismo y borrando con una escoba el rastro que deja en la tierra. Puede volar por el aire también, y entonces se asemeja a una nube oscura que amenaza con ocultar la luz del día.

Baba Yaga no resulta muy agraciada. Su aspecto corresponde al de una vieja horriblemente fea, alta y delgada, tanto que en algunos cuentos se la llama “Baba-Yaga pierna huesuda”. El pelo gris le flota enmarañado en torno a la cabeza, su nariz es aguileña y sus dientes largos, afilados y lo suficientemente resistentes como para roer con ellos el tronco de los árboles a los cuales huyen los protagonistas de algunos relatos. Esconderse de ella resulta una empresa difícil debido al magnífico olfato del que disfruta, aunque merece la pena intentarlo, pues de caer en sus garras es probable terminar en el horno de su casa, cocinados y servidos a la mesa de la bruja.

Baba Yaga vive en una construcción de madera, la izbushkaizba, (casa tradicional rusa), que se asienta sobre dos grandes patas de gallina y se mueve por voluntad propia. Cuando llegan el héroe o la heroína del cuento, estos suelen encontrarla de espaldas al camino, con la puerta tapada por los árboles. Para poder entrar deberán recitar la fórmula adecuada, que puede consistir simplemente en: “Izbushka, izbushka, da la espalda al bosque y el frente hacia mí”.

A veces la izbushka parece más pequeña por dentro de lo que debería ser según su tamaño exterior, por lo que al mirar a través de la ventana se ve a Baba Yaga constreñida por las paredes de madera, con la cara aplastada contra la ventana y las piernas encogidas, como si el tamaño de la casa no fuese superior al de un ataúd. En otras ocasiones la casa es mucho más grande, y se encuentra dentro de un recinto rodeado por una valla hecha de huesos, festoneada por calaveras, con una puerta enmarcada por piernas esqueléticas cuya cerradura es una boca de dientes afilados.

Según la interpretación comúnmente aceptada, la casa de Baba Yaga se encuentra justo en el límite entre el mundo de los mortales y el de los espíritus, y la bruja es nada menos que la guardiana entre los dos mundos. Por ello los cuentos siempre la sitúan en el lindero de un frondoso bosque, a la orilla del mar, en la entrada de un mundo subterráneo… En este territorio fronterizo, el poder de Baba Yaga es inmenso: los animales le obedecen; el Día, el Sol y la Noche, personificados como caballeros con armadura están a su servicio; conoce el “agua de la vida” y sabe usarla para curar heridas y devolver la vida; posee incontables objetos mágicos, como, por ejemplo, garrotes que convierte en piedra todo lo que golpean, Guslis (instrumentos tradicionales de cuerda) que toca solos o alfombras voladoras.

A Baba Yaga no se le conoce marido o consorte, a pesar de lo cual en algunos cuentos vive junto a sus hijas (hasta 41 según el relato). Estas suelen sufrir de forma indirecta los aviesos planes de su madre y las estratagemas del héroe para evitarlos. Cuando Baba Yaga ordena a su hija que lo meta en el horno, este acaba convenciendo a la muchacha de que entre ella primero y al final a quien se come la bruja es a su propia hija. Si Baba-Yaga ordena a sus sirvientes que maten al protagonista y a sus hermanos mientras duermen en la izbushka, estos cambian antes sus ropas con las hijas de la bruja, por lo cual los sirvientes, confundidos, las matan a ellas.

Baba Yaga es, en general, maléfica y cruel, persigue con tenacidad a los humanos que invaden su territorio y se alimenta de niños, jovencitas y viajeros perdidos.

El pozo de las cadenas


Esta es una leyenda muy famosa en el norte de México, cuenta que un espectro se aparece cerca de las zonas con agua, en zonas alejadas de la civilización; sobre todo en pozos de agua que se encuentran en las carreteras que van rumbo al norte del país.

La leyenda cuenta de un hombre que vivía en una zona muy alejada de la civilización por allá de los años de 1910 en la época de la revolución mexicana, trabajaba sus tierras y sembraba todo lo que podía pues la sequía de la época era devastadora, la ventaja que tenía es que dentro de sus tierras había un pozo de agua el cual le servía para regar sus terrenos y poder sacar un poco más de productos para su autoconsumo.

Un día el hombre estaba trabajado su parcela cuando a lo lejos vio unos forasteros, nunca los había visto por esas tierras en las que solamente vivían él y su mujer,  los hombres se acercaron a saludarlo mientras el araba su tierra como todos los días.

Aquellos hombres parecían muy amistosos y se veían sucios y cansados como si hubieran realizado un viaje muy largo; el hombre comenzó a platicar con ellos para saber sus intenciones y estos le pidieron un poco de agua para beber; en ese momento el hombre daba el último sorbo a su ánfora, entonces les dijo que en su casa tenía un pozo de agua, que si no tenían prisa con gusto les invitaría a beber a su casa.

Los hombres con gusto aceptaron y el campesino siempre solitario y con ganas de saber un poco de lo que sucedía en todo el país pues nadie pasaba por sus terruños, los invito a pasar a su casa a tomar agua y les ofreció comida pues los veía hambrientos.

Aquellos hombres le agradecieron y comieron como si nunca lo hubieran hecho, platicaron que se dirigían a Tijuana, a lo cual el hombre les comentó que todavía les faltaba mucho para su recorrido. Platicaron a altas horas de la noche y el campesino no veía intenciones de que los hombres quisieran abandonar su propiedad, aún se veían cansados, su mujer les ofreció un sitio para dormir en su casa y estos aceptaron de buen grado.

En la madrugada un grito desgarrador se escucho hasta el pueblo más cercano, nadie sabía que es lo que había pasado, se dice que estos hombres eran saqueadores y bandoleros, los cuales violaron a la mujer del campesino y este por defenderla sufrió un castigo abrumador por parte de aquellos hombres.

Su cadáver fue encontrado por amigos de la familia los cuales solían visitarlos cada cierto tiempo, el hombre fue encontrado amarrado con cadenas en pies y manos y había sido arrojado al pozo de agua de su propiedad, lo terrible fue que lo encontraron sin ojos y de su mujer nunca más se supo nada.

En la actualidad a cierta hora de la noche se dice que en los pozos de agua se escuchan gritos aterradores y se puede ver vagando muy cerca de los mismos a un hombre amarrado de pies y manos de un color azuloso arrastrando cadenas y gritando por su mujer.

Los perros vampiros


Los dips son una raza de criaturas diabólicas surgidas del Infierno, emisarios del Demonio, que asolaron las tierras catalanas, y, especialmente, los alrededores del pueblo de Pratdip (cuyo nombre significa, según la tradición, Prat del dip o Prat dels dips; o sea Prado del dip o de los dips). Este pueblo se halla, para más información, en la comarca del Baix Camp, en la provincia de Tarragona, España.

Cuenta la leyenda que los dips eran una especie de perros negros, malvados y peludos, que actuaban sólo de noche, y que atacaban a hombres y bestias por igual, haciendo estragos con ellos, pero luego se limitaban a chupar la sangre de sus víctimas para alimentarse. Un hecho, éste, que les dio su fama de perros-vampiro. Entre sus víctimas solían haber borrachos noctámbulos y se dice que esta leyenda sólo pretendía asustar los alcohólicos del pueblo y evitar así que se dedicaran a beber más de la cuenta.

Como tantas otras criaturas surgidas del Infierno, estos perros-vampiro tenían la particularidad de tener una pierna más corta que las otras, por lo que eran cojos.

Nadie los vio nunca realmente. A veces seguían a los arrieros durante la noche, y esos hombres, aterrorizados, sólo distinguían, entre la oscuridad, unos ojos feroces y diabólicos que los escrutaban. No se sabe de nadie que capturara o matara a uno, pero en algún momento del siglo IX, simplemente desaparecieron para siempre. Dice la tradición que finalmente fueron convertidos en piedra por la intervención de la Virgen.

Pero según cuenta la leyenda, no todos los dips murieron aquella noche, y todavía hoy se escuchan sus aullidos en el viento.

La leyenda data, como mínimo, del siglo XVI. En el retablo de Santa Marina de Pratdip, del año 1602, ya se ven imágenes de estos oscuros perros-vampiro. También aparecen en otro retablo de 1730 recortados sobre un fondo de oro. En este último, se los representa con la cola levantada y una lengua roja que sale de una amenazadora boca, confiriéndole un aspecto diabólico. También se lo utiliza en el sello municipal desde el año 1700. Y el escudo del pueblo está presidido por unos de estos perros. En la actualidad, en la entrada de Pratdip hay un monumento a este ser, pero tal como está representado hoy en día, tiene una imagen muy amable.

A causa de su sed de sangre, el dip sirvió para inspirar al escritor catalán Joan Perucho, que, en su novela Les històries naturals (Las historias naturales) (1960), relata la historia de Onofre de Dip, un vampiro con la capacidad de transformarse en muchos animales. La parte central de la obra transcurre en Pratdip a inicios del siglo XIX, en plena Primera Guerra Carlista, y el dip en realidad es un embajador de Jaime I el Conquistador que 700 años antes había ido a los Cárpatos en misión diplomática y allí había sido atacado por una noble vampira.

Leyenda del almamula


Esta es una superstición muy arraigada, no solo en el campo sino en la misma ciudad capital de Santiago del Estero, Argentina

Dice que el almamula es una mujer que vive en pecado: una mujer que tiene como amante a su padre, o a su hermano o a su hijo, es decir a alguien de su propia sangre. Una mujer que se revela ante la ley de Dios, pues no siente vergüenza ni pudor alguno de sus amores.

Ante tamaña herejía el Señor la condena en vida a que vague por las noches, convertida en mula, buscando quien la redima. Porque aún siendo almamula puede salvarse, si encuentra un hombre corajudo que le haga frente y le corte un pedazo de oreja, o le haga cualquier incisión de la que brote sangre. La sangre del almamula y la voluntad de reincidir en el pecado, pueden salvar a la mujer y a su alma.

El ciclo del almamula tiene dos etapas: si el pecado es reciente, puede salvarse. Pero si ya pasó mucho tiempo y nadie la hirió, lamentablemente se pierde.

Es creencia popular que el almamula sale los martes y jueves, especialmente cuando hay viento del sur o cambio de tiempo y siempre después de las 12 de la noche. En su primera etapa es como un burrito pequeño, que a veces suele venir alado “en la punta del viento”. El almamula grita .Y ese grito eriza la piel y pone miedo en el alma de quien escucha, pues su grito resume la desesperación y la locura. Quien desea salvarla debe preparar un cuchillo y esperarla (cuchillo porque es de acero , y además tiene cruz entre el cabo y la hoja). Dicen que ella sabe cuando alguien la espera para herirla, y grita aún mas fuerte para atemorizar a su salvador, y a la vez poner a prueba su valentía. Si el hombre no muestra signos de miedo y se le acerca resuelto, ella baja la cabecita y se queda quieta para que la corten: es como un ritual, se necesita que derrame sangre para lograr su purificación, su absolución.

En cambio el almamula vieja es mala, agresiva y goza haciendo daño. Una característica que la distingue de la anterior es que echa fuego por la boca, y que de ella penden gruesas cadenas que va arrastrando. Además su parte trasera es hueca. Dicen en el campo que su instinto animal se manifiesta ante las majadas: ataca a los indefensos corderos y los mata, comiéndole únicamente las vísceras.

Al almamula condenada no se la puede redimir. Si alguien la hiere, aunque sea levemente, la mujer enferma y muere, sin que la ciencia pueda salvarla.

Leyenda El Puente del Diablo

Dice la leyenda que en el pueblo de Puente Grande, en el estado de Jalisco, México durante la época colonial, vivía un matrimonio. Don esteban de la Garza y su señora esposa Doña Margarita.

Ellos, nunca tuvieron hijos, y el marido de la mujer, nunca le pudo dar la vida que de novios le prometió. Cosa que deprimía muy profundamente a don Esteban.

Un día, al salir de una cantina, don Esteban se topo con otro parrandero que estaba aburrido y sin ánimos de hacer nada. Dicho personaje era ni más ni menos que el mismísimo diablo, quien estaba algo pasado de copas.

En el pueblo no existía puente que los comunicara con sus vecinos de Zapotlanejo, así que, en medio de las copas, el diablo le propuso un trato a don Esteban, le dijo que el haría un puente que uniera a ambos pueblos en una sola noche, pero que a cambio don Esteban le daría su alma. Pero si al primer canto de los gallos el puente aún no estaba concluido, entonces el trato se rompería y el demonio perdería la apuesta.

Don Estaban, quien también estaba muy pasado de copas, creyó imposible que el demonio, en aquel estado etílico, terminara una construcción de tal dimensión en una sola noche, así que sin dudarlo, aceptó el trato.

Entonces el demonio mando llamar a todos los diablos del averno, y comenzó con la construcción del puente. Don Esteban veía cientos de diablitos corriendo de aquí para allá empujando carretillas llenas de piedras y otros mas pegándolas. El puente quedaría terminado en tiempo y forma, según lo dijo el diablo.

Don Esteban se retiró triste al lado de su esposa, la cual, al verlo tan acongojado le preguntó que sucedía. Don Esteban le contó lo que pasaba, y la mujer, lista como son las damas, ideo un plan para salvar el alma de su marido.

Salió doña Margarita al patio de su casa, y comenzó a golpear sus muslos, simulando el aleteo de los gallos, después entono un kikirikiiii tan esplendido, que los gallos de las casas vecinas despertaron y comenzaron a anunciar la madrugada.

En cosa de segundos todos los gallos del pueblo cantaban, anunciando el alba, gracias a la treta de doña Margarita.

En el pueblo, el diablo saboreaba su casi seguro éxito. Ya solamente faltaba poner una piedra, y la pondría el diablo en persona. Iba montado encima de una carretilla recibiendo vítores de los demonios cuando de pronto se escuchó el canto de los gallos por todo el pueblo. Entonces el demonio, al ver que estaba todo perdido, se arrojó a las aguas del río seguido por todo el averno que trabajo haciendo del puente, dejando tras de si carretillas, palas, cintas métricas, planos y demás enseres de la construcción.

El alma de don Esteban se salvó.

Desde ese día, en ese puente existe un hueco, que es en donde iría la piedra que el demonio no alcanzó a poner. Dicen los habitantes del pueblo que si alguien trata de poner alguna piedra en ese lugar, esta se cae al río.

La Leyenda del Charro Negro


En algunos estados de la República Mexicana, la gente cuenta que en las noches de luna llena, por los caminos rurales o poblaciones alejadas, se aparece un jinete flaco y de cara cadavérica, que montado en lustroso caballo negro, ofrece una bolsa llena de dinero... pero por temor, ¡nadie la ha querido aceptar!

Tlaxcala, Hidalgo y Veracruz son algunos de los estados donde se cuenta una leyenda, que si bien muestra pequeñas variantes, en esencia es muy similar. Sin embargo, hoy nos referiremos sólo a dos de estas versiones. La primera de ellas se cuenta en el estado de Veracruz, donde desde hace muchos años, los habitantes de varios poblados aseguran haber visto, en noches de luna llena, un hombre cadavérico, vestido de charro negro, montado en un caballo también negro.

Este charro, cuando se aparece, ofrece una bolsa de dinero a quien tiene la mala suerte de encontrarlo en su camino, pero hasta ahora nadie ha querido recibir la bolsa con monedas de oro, porque temen que sea una jugarreta del demonio... Esta es una de las leyendas, historias o cuentos de que se habla:

EL TEMIBLE CHARRO NEGRO
Allá por el año de 1966, el señor Abundio Rosas regresaba a su casa, situada en las afueras del puerto de Veracruz. Aunque había luna, ésta se escondía entre las copas de los árboles, por lo que reinaba cierta oscuridad, que causaba gran impresión por las formas fantasmagóricas que se formaban con las sombras de la luna. De pronto, don Abundio sintió que alguien lo seguía pero no quiso voltear, sino que apresuró más el paso, empuñando el machete que siempre lo acompañaba. Sin embargo, cada vez sentía más cerca a ese alguien que lo seguía. De repente, un sudor frío se apoderó de él, sintió que se desmayaba, pero pese al miedo decidió enfrentarse a lo que fuera, volteó el rostro y con asombro vio una diabólica escena. ...Era un gran caballo negro, de pelo brillante y lustroso, pero con ojos espeluznantes que parecían lanzar fuego. Lo montaba un hombre alto y flaco, con un sombrero negro. No tenía ojos, nariz ni boca. En suma, era algo espantoso, por lo que don Abundio yano pudo moverse, ni hablar.

Temblaba de terror y más cuando el siniestro charro sacó una mano que se veía roja y con larguísimas uñas, tomó una bolsa de su caballo y la extendió ofreciéndosela al aterrado hombre, quien vio cómo la bolsa se abrió y mostró su interior lleno de dinero; pero don Abundio no quiso aceptarla. El jinete se la volvió a ofrecer y tampoco le hizo caso. Entonces el charro negro se volvió con su caballo sin pronunciar palabra y se alejó... Pero Abundio nunca escuchó el galopar del caballo, cosa que lo atemorizó mas pronto se sobrepuso y continuó su camino rumbo a su casa.

Al llegar estaba tan asustado que no pudo cenar. Contó lo sucedido a su esposa. La cual también se aterrorizó. Como es de suponerse, esa noche ambos no pudieron dormir, por lo que al día siguiente Abundio se levantó temprano y acudió al lugar donde se le había aparecido el misterioso charro. Buscó con cuidado, pero no halló nada que pudiera tomarse como indicio de su existencia. Por la noche don Abundio tuvo la necesidad de volver a pasar por el lugar, temeroso de encontrarse con el charro, pero ya no se le apareció esa noche ni otra más... ni hubo más apariciones.

OTRA VEZ EL CHARRO
Paso el tiempo y Abundio ya casi ni se acordaba del encuentro con aquel misterioso charro negro... Pero una noche, ya muy cerca de su casa, se topó de nuevo con el aparecido, quien con voz cavernosa le dijo que tomara la bolsa con el dinero. Como el hombre no la aceptó por temor a que fuera cosa del diablo, entonces el charro le dijo con voz aún más cavernosa: --“Me volverás a ver muy pronto”--. Don Abundio medio muerto de miedo, sin volver la cabeza, echó a correr y no paró hasta llegar adentro de su casa. Su mujer salió espantada y le gritó: “¡Abundio, mira, el charro se está asomando por la ventana... Anda, sal y orínate en cruz afuera de la puerta, dicen que así no puede pasar el maligno!”.

Abundio, tembloroso, salió de su casa y se orinó en cruz fuera de la puerta. En cuanto terminó de rociar el piso, el caballo relinchó en forma macabra, y jinete y animal a todo galope se perdieron en la oscuridad de la noche. Desde entonces ni Abundio ni su mujer han vuelto a ver al “charro negro”... Pero muchas otras personas de la región han contado la misma historia y aseguran que también lo han visto.

¿OTRO CHARRO NEGRO?... O EL MISMO PERO EN OTRO LADO
La leyenda del “charro negro” también se ha difundido por el estado de Puebla. Se dice que en un poblado cerca de Atlixco, los choferes ya no quieren llevar pasajeros después de la media noche porque en las calles o en la carretera, un tipo vestido de charro negro les hace la parada, se sube en el asiento trasero del taxi y después de avanzar durante algunos minutos sale del coche sin abrir la portezuela. ¡Y desaparece sin dejar rastro alguno!... A manera de despedida suelta una estruendosa y horripilante carcajada.

Algunos de estos taxistas afirman que al querer verlo por el espejo retrovisor, no se ve nada, como si el hombre fuese invisible, pero se percibe que sigue sentado ahí atrás. ¿Verdad, mentira, superchería?... ¿Será acaso exceso de imaginación?... Eso, como todas las leyendas, nadie lo puede asegurar... ¡Hasta que no lo vive!Y mientras tanto, ¡la leyenda continúa!!!

La misteriosa escalera de la capilla Loretto, ¿milagro o leyenda?


En la ciudad de Santa Fe, en Nuevo México, hay una capilla visitada por miles de personas cada año y que es centro de devoción al albergar un extraño misterio elevado a milagro por los fieles. El origen de este supuesto milagro es una escalera de madera que apareció de la noche a la mañana y que es atribuida ni más ni menos que al mismísimo San José.

Comencemos con la historia del lugar:
En 1852, por orden del obispo de Santa Fe, 7 monjas misioneras fueron de su hogar en Kentucky hasta Santa Fe con la idea de fundar un convento que sirviera de escuela para los niños del lugar. Tras un largo y penoso viaje que duró varios meses, en la que una de las mujeres murió y otra tuvo que regresar y donde incluso sufrieron ataques indios, llegaron a Santa Fe donde fundaron su congregación, “La orden de las hermanas Loretto”.

En 1873, tras 20 años enseñando en la escuela, el obispo, Jean Baptiste Lamy, satisfecho, quiso construir una capilla, “Nuestra Señora de la Luz”, que tardó 5 años en levantarse bajo el mando del arquitecto francés Antonio Mouly. Pero Mouly murió sin solucionar un gran error en el diseño que dio al traste con la alegría de las misioneras, y es que desde la planta baja no había manera de acceder al coro que estaba más elevado , y el construir una escalera convencional daría al traste con el diseño, ya que no había lugar para instalarla y ocuparía gran parte de la nave. La única solución propuesta por varios expertos era derribar el coro, algo a lo que las hermanas se oponían.

Es a partir de aquí cuando surge el supuesto milagro, y es que al ver que no aparecía solución, las hermanas ofrecieron una novena a San José, y misteriosamente, el noveno día, un extraño llamó a la puerta y abrió Magdelene, la madre superiora.

Era un hombre canoso y con barba que llevaba un burro y herramientas, y se ofreció a construir la escalera con una condición, Magdelene no debía jamás revelar su nombre. Ésta aceptó y mandó al resto de monjas que no hablaran con el misterioso hombre.

Una mañana tras 3 meses, la escalera estaba erigida de manera magistral, y cuando la madre superiora fue a pagar al extraño, éste había desaparecido de la misma manera misteriosa como cuando llegó sin cobrar su trabajo.

Desde entonces, la leyenda atribuye la escalera a San José, el padre de Jesús, que por cierto, era carpintero, y la peregrinación a este lugar que se convirtió en lugar de culto comenzó a ser inminente.

Pero, ¿qué convierte esta escalera en extraordinaria además del misterio que envuelve su construcción?.

Al observar la escalera, se puede comprobar que está hecha sin clavos ni ningún tipo de pegamento, solo con piezas ensambladas. Mide 6,70 metrosy da dos vueltas de 360 grados perfectas. No se sustenta con ningún pilar, manteniendo un equilibrio digno de estudio aún por ingenieros y arquitectos.

La madera no proviene de ningún árbol de la zona, y un pedazo analizado por el Centro de Anatomía de Madera del Servicio Forestal de los Estados Unidos solo pudo descubrir que era de un tipo de abeto que no se encuentra en esa zona del país, y como última y extraña curiosidad, tiene 33 peldaños, sí, la edad de Cristo.

Como en todos estos casos, la polémica se abre y se intenta dar razonamiento a este caso, a pesar de que la Iglesia no tiene una posición oficial respecto a la misteriosa escalera. Las supuestas explicaciones tampoco han ayudado mucho a desvelar el misterio, ya que en muchas ocasiones se contradicen. De hecho hay fuentes que atribuyen la escalera a Johann Hadwiger, un carpintero alemán, aunque después su bisnieto, Oscar Hadwiger, admitió que no tenía evidencias de que su bisabuelo fuera el autor. Una historiadora local, Mary Jean Straw Cook, publicó evidencia que el artesano fue Francois-Jean Rochas, francés que llegó a los EEUU como artesano y se asentó en Nuevo México, Rochas seguiría la escuela de Eiffel según la estructura, y la escalera vendría ensamblada desde Francia (explicando así su rápida construcción), así se explicaría el extraño origen de la madera, pero en aquellos años ese envió hubiera supuesto una operación logística y económica muy elevada, más aún extraña, al haber mucha madera en la zona.

En cuanto al número de escalones, 33 pudo haber sido algo deliberado por el constructor.

El caso es que sea cierto o no, los misterios que rodean la construcción de esta singular escalera y la autoría de la misma, una obra maestra de la carpintería, son muchos y siguen creando controversia.

Hoy en día, la capilla es un museo privado, ya que fue vendida en 1971, y se alquila para bodas, eso sí el precio más bajo de alquiler son 750 dólares, y el acceso a la escalera está prohibido, dicen que por seguridad, aunque no esta de más mantener ese interesante reclamo en buenas condiciones.

La Mulata de Córdoba

Cuenta la tradición, que hace más de dos siglos y en la poética ciudad de Córdoba Veracruz México, vivió una célebre mujer, una joven que nunca envejecía a pesar de sus años. Nadie sabía de quien era hija, pero todos la llamaban la Mulata.

Para la mayoría, la Mulata era una bruja, una hechicera que había hecho pacto con el diablo, quien la visitaba todas las noches, pues muchos vecinos aseguraban que al pasar a las doce por su casa habían visto que por las rendijas de las ventanas y de las puertas salía una luz siniestra, como si por dentro un poderoso incendio devorara aquella habitación.

Otros decían que la habían visto volar por los tejados en forma de mujer; pero despidiendo por sus ojos negro miradas satánicas y sonriendo diabólicamente con sus labios rojos y sus dientes blanquísimos.

Cuando ella apareció en la ciudad, los jóvenes, prendados de su hermosura, se disputaban la conquista de su corazón.

Pero ella a nadie correspondía, a todos los rechazaba, y de ahí nació la creencia de que el único dueño de sus encantos, era el diablo.

Aquella mujer siempre joven, frecuentaba los sacramentos, asistía a misa, hacía caridades, y todo aquel que imploraba su auxilio la tenía a su lado, en la choza del pobre, lo mismo que junto al lecho del rico.

Se decía que en todas partes estaba, en distintos puntos y a la misma hora; y llegó a saberse que un día se la vio a un tiempo en Córdoba y en México; "tenía el don de la omnipresencia" y lo más común era encontrarla en una caverna.

La Mulata servía también como abogada de imposibles. Las muchachas sin novio, las gordas, las pasaditas, que iban perdiendo la esperanza de hallar marido, los empleados cesantes, las damas que ambicionaban competir en túnicas y joyas con la Virreina, los militares retirados, los médicos jóvenes sin fortuna, todos acudían a ella, todos invocaban en sus deseos, y a todos los dejaba contentos, hartos y satisfechos.

La fama de aquella mujer era grande, inmensa. Por todas partes se hablaba de ella y en diferentes lugares de Nueva España (Así se le conocía a México cuando era colonia española)su nombre era repetido de boca en boca.

¿Qué tiempo duró la fama de aquella mujer, verdadero prodigio de su época y admiración de los futuros siglos? Nadie lo sabe.

Lo que sí se asegura es que un día la ciudad de México supo que desde la villa de Córdoba había sido traída a las sombrías cárceles del Santo Oficio.

Noticia tan estupenda, escapada Dios sabe cómo de los impenetrables secretos de la Inquisición, fue causa de atención profunda en todas las clases de la sociedad, y entre los platicones de las tiendas del Parián se habló mucho de aquel suceso y hasta hubo un atrevido que sostuvo que la Mulata, no era hechicera, ni bruja, ni cosa parecida, y que el haber caído en garras del Santo Tribunal, lo debía a una inmensa fortuna, consistente en diez grandes barriles de barro, llenos de polvo de oro. Otro de los tertulianos aseguró que además de esto se hallaba de por medio un amante desairado, que ciego de despecho, denunció en Córdoba a la Mulata, porque ésta no había correspondido a sus amores.

Pasaron los años, las hablillas se olvidaron, hasta que otro día de nuevo supo la ciudad, con asombro, que en el próximo auto de fe que se preparaba, la hechicera, saldría con coroza y vela verde. Pero el asombro creció de punto cuando pasados algunos días se dijo que el pájaro había volado hasta Manila, burlando la vigilancia de sus carceleros...más bien dicho, saliéndose delante de uno de ellos.

¿Cómo había sucedió esto? ¿Qué poder tenía aquella mujer, para dejar así con un palmo de narices, a los muy respetables señores inquisidores?

Todos lo ignoraban. Las más extrañas y absurdas explicaciones circularon por la ciudad, hubo quién afirmaba, haciendo la señal de la cruz, que todo era obra del mismo diablo, que de incógnito se había introducido a las cárceles secretas para salvar a la Mulata. Quién recordaba aquello de que dádivas quebrantan... rejas; y hubo algún malicioso que dijese que todo lo vence el amor... y que los del Santo Oficio, como mortales eran también de carne y hueso.

He aquí la verdad de los hechos.

Una vez, el carcelero penetró en el inmundo calabozo de la hechicera, y quedóse verdaderamente maravillado al contemplar en una de las paredes, un navío dibujado con carbón por la Mulata, la cual le preguntó con tono irónico:

- ¿Qué le falta a ese navío?

-Desgraciada mujer- contestó el interrogado, si quisieras salvar tu alma de las horribles penas del infierno, no estarías aquí, y ahorrarías al Santo Oficio el que te juzgase! ¡A este barco únicamente le falta que ande! ¡Es perfecto!
- Pues si vuestra merced lo quiere, si en ello se empeña, andará, andará y muy lejos...

- ¡Como! ¿A ver?

- dijo la Mulata.Y ligera saltó al navío, y éste, lento al principio, y después rápido y a toda vela, desapareció con la hermosa mujer por uno de los rincones del calabozo.

El carcelero, mudo, inmóvil, con los ojos salidos de sus órbitas, con el cabello de punta, y con la boca abierta, vio aquello sorprendido.

Cuenta la tradición que algunos años después de estos sucesos, hubo un hombre, en la casa de los locos detenido, y que hablaba de un barco que una noche bajo el suelo de México cruzaba llevando una mujer de altivo porte, era el inquisidor; de la Mulata nada se volvió a saber, más se supone que en poder del demonio está gimiendo.

Dolor macabro


Esto sucedió hace ya mucho mucho tiempo. Cuenta una leyenda, que en un pueblo muy alejado de la civilización, existió una pequeña escuela la cual era la única esperanza de progreso para esa región urbana, ya que de una forma u otra, esta región estaba abandonada por el gobierno.

Se cuenta que en ese pueblo vivía una mujer que nunca conoció la dicha de ser madre, cada día observaba a los niños que iban a esa pequeña escuela al principio los miraba con dulzura pero poco a poco esto se transformo en su locura, con el tiempo esta mujer rapto a los pequeños niños para hace ser su madre ideal pero estos en su llanto y tristeza por sus familias no la aceptaban por eso ella no pudo aceptar este hecho y los degollaba y guardaba sus cuerpos como un tesoro.

La gente al descubrir tal abominación fueron una noche a su pobre hogar, la sacaron de ahí a rastras, la azotaron, le cortaron su largo cabello, arrancaron todos sus dientes, si no fuera poco la obligaron a caminar desnuda por todo el miserable pueblo , maldiciéndola, insultándola, escupiéndole en la cara y por ultimo estrangulándola en la plaza principal. Su cuerpo estuvo en exhibición por una semana y después lo tiraron sin sepultura alguna, poco tiempo después las familias enteras aparecieron torturadas y degolladas y solo un niño sobreviviente contó que una horrible mujer de aspecto macabro llegó y mató a toda su familia pero no pudo acercarse a él debido a que contempló su aspecto macabro reflejado en un espejo y huyo horrorizada.

Ahora los pocos que viven en ese pueblo dejan un espejo en sus puertas, alegando que lo hacen para que tan horrible ente no vuelva a dar rienda suelta a su furia.

La leyenda de Dhampir

Dhampiro (Dhampir, Dhampyr, etc) es una raza de vampiros de la confusa mitología gitana. Sus leyendas se expandieron por Rumania y los Balcanes, e incluso sobreviven en la indiferente Albania.

El Dhampiro es un vampiro híbrido. Es decir, la cruza entre una mujer humana y un vampiro de sangre pura. Ubicar sus historias en el mapa es sencillo. Más complejo es comprenderlas, ya que el Dhampiro, al menos en una de sus facetas legendarias, no es enemigo de los humanos, sino un cazador de vampiros.

Según esta variante, los Dhampiros cazan y se alimentan de vampiros, a quienes odian prolijamente. Tienen una vida relativamente corta, al menos para los estándares vampíricos, debido a que carecen de estructura ósea. En cambio, poseen una especie de gelatina licuefacta que, dentro del cuerpo, funciona como esqueleto. Según el monóglota y podólogo argento, el profesor Lugano, los Dhampiros están sostenidos por su propia fauna cadavérica, ya que los procesos naturales que conservan las células se detienen gremialmente al momento de morir.

Las aldeas rumanas respetaban sinceramente a los Dhampiros. Usualmente era nómades, vagabundos sin patria ni techo que recorrían las comarcas cazando vampiros y recolectando suculentas ofrendas de los campesinos. No heredan ninguna de las facultades sobrenaturales de los vampiros, salvo el hecho respetable de andar, comer y beber estando muertos. Envejecen a un ritmo frenético, casi cinco veces más rápido que los humanos.

Los Dhampiros siguen el rastro migratorio de los vampiros. Cuando ubican una aldea infectada de No-Muertos se dirigen a las autoridades ofreciendo sus servicios. Una vez acordados sus honorarios, el Dhampiro se dirigía a la plaza central de la aldea, emitiéndo un desafío a viva voz. Por alguna razón que los vampirólogos han decidido omitir, los vampiros siempre aceptaban el desafío, y se acercaban al sitio acordado bajo una forma traslúcida. Los Dhampiros, viejos conocedores del folklore rumano, sabían cómo detectar a un vampiro invisible utilizando una hoja de fresno bajo sus propios ojos o -vaya a saber uno por qué- colocando su camisa al revés.

Detectado el vampiro, la lucha es breve y sangrienta. Los Dhampiros no necesitan atravesar el corazón de sus enemigos. Los masacran a dentellada limpia y consumen hasta el último rescoldo de sus cuerpos.

La edad media reconoció a los Dhampiros como seres útiles para las comunidades rurales. Sus honorarios fueron debidamente consignados por las autoridades. Incluso existen casos documentados de Dhampiros que contrayeron matrimonio por iglesia. En Bulgaria se dio un entorno menos amigable. Se los acusaba de raptar mujeres vírgenes y de poseer habilidades amatorias infernales. Las damas ligeras de cascos, por otra parte, los utilizaban como excusa para dar cuenta de sus embarazos no deseados.

A mediados del siglo XII Rumania se vio envuelta en una verdadera plaga de Dhampiros. Estaban en todas partes. Las aldeas los recibían casi diariamente. Un cura escéptico de la ciudad de Giurgiu no dudó al sugerir que los Dhampiros no existen. En cambio, propuso la existencia canallas que se hacían pasar por Dhampiros y cretinos que se acostaban con la mujer del vecino.

Lo cierto es que los Dhampiros sobrevivieron hasta bien entrado el siglo XX. El último documento oficial que los menciona data de 1959 y proviene de Kosova. Al parecer, un Dhampyr continuaba activo en aquella región, limpiando las aldeas de indeseables hematófagos a cambio de unos pocos leus. Fue él quien dio cuenta de la última leyenda de Dhampiros de la que se tiene conocimiento.

Según aclaró a sus allegados, debía ser enterrado boca abajo en el sarcófago. De lo contrario, moriría en la tumba como Dhampiro, retornando luego como un vampiro convencional. Las autoridades locales siguieron al pie de la letra estas recomendaciones, e incluso añadieron otra: construirle un regio ataúd de hierro.

El silbón

Se trata, según la leyenda, de un joven que asesinó a sus padres y está condenado a vagar eternamente con un saco lleno de los huesos de sus progenitores.

Tiene un silbido característico que se asemeja a las notas musicales do, re, mi, fa, sol, la, si, en ese mismo orden subiendo el tono hasta fa y luego bajando hasta la nota si. Se dice que cuando su silbido se escucha muy cerca no hay peligro, ya que el silbón está lejos, pero si se escucha lejos es porque está cerca. También se dice que escuchar su silbido es presagio de la propia muerte.

La leyenda del Silbón nació a mediados del siglo XIX y algunos estudiosos creen que era una forma de control social que la tradición creó para evitar las infidelidades de los hombres.

Dice la leyenda que El Silbón recorre la región llanera con un silbido que estremece al ser escuhado. Confunde, pues cuando se escucha cerca es porque está lejos, y viceversa.

La señal confirmatoria de que el espíritu ronda el vecindario es un característico ruido de huesos que chocan unos con otros.

Se cree que los lleva en un saco, al hombro. Unos piensan que son los huesos de sus víctimas más recientes; otros, que pertenecen a su propio padre.

Para cuando se alcanza a oír el “crac-crac”, sin embargo, tal vez es demasiado tarde.

Cuentan que hubo una vez un joven que descubrió que algo extraño estaba pasando entre su padre y su esposa.

Unos dicen que el viejo le pegó a la joven. Otros sostienen que la violó.
“Lo hice porque es una regalada”, fue la explicación que el viejo dio a su hijo.

La leyenda sigue con que el joven estalló en furia, y se enfrascó en una pelea a muerte con su padre.

De los dos, el padre llevó la peor parte. El joven le asestó un fuerte golpe en la cabeza con un palo, que lo tumbó en el suelo, donde el hijo se le abalanzó y lo ahorcó.

El abuelo del joven, que escuchó de la pelea, fue en busca de la víctima, a todos los efectos, su hijo. El abuelo juró castigar al joven, su propia carne y sangre, por el horrendo crimen que había cometido… contra su propia carne y sangre.

Poco tardó en encontrarlo. Entonces lo amarró y le propinó una andanada de latigazos con un “mandador de pescuezo”, típico del llano.

“Eso no se le hace a su padre…Maldito eres, pa´ toa´ la vida”, le decía.

Para completar la sanción, le frotó ají picante en las heridas y echó al perro de nombre Turéco para que lo persiguiera. Hasta el fin de los tiempos le muerde los talones.

La Isla del Diablo(Leyenda Argentina)


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No ha sido la de San Brandán o San Borondón la única isla viajera; sólo ha sido la más famosa. En la costa argentina, a una legua poco más o menos al este de la ciudad de Goya, existe una isleta que antiguamente cambiaba también de situación, si bien no llegaba a desaparecer como aquélla: es la Isla del Diablo.

Según la tradición, esta isla fue, en otra época, un islote fantasma. Unas veces aparecía más al Norte, otras más al Sur, y nunca se estaba fija en el mismo punto. Este cambio constante de situación no constituía, sin embargo, la principal dificultad para desembarcar en ella. El mayor obstáculo para el viajero que pretendiese poner la planta en la movediza tierra consistía en la ferocidad de sus habitantes: unos espíritus infernales capaces de amedrentar con sus gestos y gritos extraños al corazón más decidido y valiente.

Sometida a estos cambios de lugar y señoreada por tan horripilantes huéspedes, estuvo la isla durante muchísimo tiempo. Al cabo, estas condiciones cambiaron radicalmente. Un fraile misionero fue el autor de la benéfica variación.

Enterado de los fenómenos que en la isleta se daban e informando de la extraña naturaleza de los habitantes, concibió un proyecto para librar de maléficas influencias aquella porción de tierra. Su plan era un verdadero plan de conquista. Sin embargo, la expedición que organizó no presentó ningún aparato bélico. Su tropa estuvo constituida por fervorosos fieles que se dirigieron a la isleta rezando la más adecuadas preces; llevaba como enseña la más alta de todas -la de la Cruz- y como única arma, la del exorcismo.

Bendecida la tierra maldita, pudieron todos desembarcar en ella sin ninguna dificultad. Y desde entonces, la isla ya no ha vuelto a moverse.

La leyenda del Bunyip


De entre los monstruos que pueblan los mitos y las leyendas de Australia, existen algunos que verdaderamente pueden reclamar lealtad a la dinastía del dragón. El más popular es el bunyip – una bestia de agua dulce de potencial proteico, pues hay testigos que lo han comparado con una foca, una potra, un emú, una vaca marina, un bulldog e, inevitablemente, un dragón.

Atrás en los distantes días lejanos de la Edad del Sueño, el hijo del líder de una atrevida tribu guerrera se puso en marcha un día en busca de un presente para una doncella. No bastaba con algo corriente; las horas pasaban, hasta que llegó a una gran charca en la que retozaba felizmente un pequeño animal asombroso. Usando su red, el joven capturó pronto a la extraña bestia.

Por la forma, recordaba a un ternero o a un potro, pero su cabeza era parecida a la de un bulldog, con un hocico desafilado y amplias fauces repletas de diminutos dientes. Su cola con aletas era larga y aplanada, sus ojos brillaban como antorchas, y su cuerpo estaba recubierto con un mosaico de escamas iridiscentes. Deleitado, el joven volvió a casa con este maravilloso animal.

Sin embargo, el sabio líder de la tribu quedó horrorizado. Le ordenó a su hijo que volviera a llevar al animal a la charca, pues se trataba de un cachorro de bunyip, y cualquiera que se precipitara a raptar uno de ellos tendría que enfrentarse pronto con la terrible cólera de su madre.

Pero ya era demasiado tarde. Un espantoso rugido como el de todas las tormentas de relámpagos del verano a la vez hizo eco por la tierra, y la gente temerosa vio que los ríos y los lagos se habían levantado, sumergiendo los valles y las llanuras en una inundación completamente arrolladora. En un éxodo desesperado, la tribu salió corriendo a las montañas, pero el hijo del líder aún no había renunciado al pequeño dragón de agua.

De repente, una enorme sombra negra cayó sobre la gente que huía. Era el bunyip madre, una inmensa imagen de escamas brillantes, dientes rapaces y una rabia de reptil monstruosa.

Finalmente, dándose cuenta de su desmesurada locura, el joven abrió los brazos para liberar al cachorro de bunyip – pero ya no eran brazos. Se habían convertido en un par de alas con plumas. Dio un grito de terror, pero su grito no era el de un hombre. En su lugar, era el triste graznido de un extraño nuevo pájaro con cuello largo y delgado, pico rubí y plumaje tan negro como la sombra de la madre bunyip. Miró a sus compañeros y vio que también estaban transformados.

Al fin, la madre bunyip volvió con su cría, y las aguas volvieron a su antiguo nivel, dejando atrás lo que una vez había sido una tribu de humanos, pero que ahora era una bandada de cisnes negros, la primera que se había visto en el mundo.
Fuente
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