Ya estamos mas cerca de conocer la verdad sobre el misterioso rostro que supuestamente en enero de 2006 la paciente de un reconocido psiquiatra de Nueva York dibujó el retrato del hombre, que se le aparecía en sus sueños para aconsejarle sobre aspectos de su vida privada. Lo más asombroso es que ella nunca lo había visto en la vida real, y que otros pacientes al ver el retrato lo reconocieron inmediatamente también como el protagonista de sus sueños. Todos afirmaban no conocerle en el mundo real.
La historia pertenece a una novedosa y poco convencional técnica de marketing viral, que se aloja en el sitio Web thisman.org, propiedad del sociólogo italiano especializado en marketing, Andrea Natella. Mismo profesional que antes realizó una campaña parecida, pero con una historia de ovnis que en realidad promocionaba un destino turístico.
La imagen de este hombre aparece en multitud de webs y su leyenda se ha esparcido de manera que muchos se preguntan por la veracidad del fenómeno, sin obtener respuesta.
El Grupo Leyendas Urbanas Blog les enseña algunos de los carteles que se han repartido por muchos lugares en el mundo.
Las imágenes del "espectro" fueron captadas con el celular de un productor mientras grababan un programa de televisión. Aseguran que el video no está editado.
Las imágenes del "espectro" fueron captadas con el celular de un productor mientras grababan un programa de televisión. Aseguran que el video no está editado.
El hallazgo del supuesto espectro se produjo mucho tiempo después de la realización de la filmación. Agustín Andueza, por entonces productor del programa periodístico “Un tiempo después” -que conduce Soledad Silveyra y se emite por Telefé-, dio cuenta de la imagen difusa, pero a la vez nítida si se detiene el video, cuando estaba revisando el material casi dos años después.
Afirmó a 24CON que no es un montaje y que quedó sorprendido cuando vio a “esa mujer”.
El 20 de octubre de 2007, la producción se trasladó al cementerio de Chacarita, Buenos Aires, Argentina para realizar un informe que intentaba desentrañar el misterio del robo de las manos de Juan Domingo Perón que se emitirá en la primera temporada del programa.
El equipo se conformaba de tres productores, un realizador, tres camarógrafos, un electricista y un chofer. En el lugar también estaba como entrevistado Alejandro Rodríguez Perón, sobrino nieto del General. “No había nadie de sexo femenino”, recalca Agustín.
Comenzaron a rodar una hora y media más tarde de lo previsto, alrededor de las 20.00. Antes, habían ocurrido dos hechos muy extraños y sin explicación: se quemaron dos tachos de iluminación sin que el electricista encontrara motivos aparentes.
El registro fílmico está realizado con el celular Motorola V3I del productor que según reconoció a 24CON, suele “guardar las participaciones en las notas a modo de backstage”. Pero no fue hasta principios de este año cuando volvió a ver el clip y se detuvo en una imagen que pasaba casi desapercibida al llegar a los 27 segundos: “Claramente se distingue una figura espectral que en ese momento no vimos ninguno de nosotros que estuvimos en el rodaje”.
En detalle, el supuesto fantasma se capta cuando el camarógrafo se encuentra sobre uno de los respiraderos de la bóveda filmando lo que ocurría en el interior. Allí, Alejandro Perón (camiseta naranja) le indicaba al productor Carlos Torres donde descansaban los restos del fundador del Partido Justicialista al momento de ser profanados, allá por 1987. Mientras, otro camarógrafo registraba la escena desde abajo.
“Al salir del plano, tomo uno de los pasillos que circulan paralelos a las filas de bóvedas del cementerio y allí es donde aparece el espectro”, explicó Agustín y agregó: “En el momento no vi nada raro, me percaté hace unos meses. A simple vista, el espectro tiene la fisonomía de una mujer joven, pero en el rodaje no había mujeres”.
El productor descarta una broma macabra de sus compañeros ya que el chofer y el electricista cenaban una vianda en una de las camionetas de movilidad y el realizador, se encontraba detrás de él, supervisando el rodaje; mientras que el camarógrafo faltante, hacía tomas desde el techo de las bóvedas que enfrentaban a la de la Familia Perón.