La niña atropellada de Eugenia y Gabriel Mancera

La leyenda que a continuación os voy a contar, ha circulado de boca en boca por los habitantes de las colonias del Valle, Narvarte y aledañas por igual. La ubicación exacta de ésta, toma forma exactamente en el cruce del Eje Vial Número 5, mejor conocido como Eugenia, y el Eje Vial Número 2, también conocido como Gabriel Mancera en
Ciudad de México.

Alrededor de las 2 a.m., se cuenta, una chiquilla se dirigía caminando hacia la farmacia para comprar las medicinas que su madre enferma requería, hecho por el que se vió forzada a salir a esas altas horas de la madrugada (o por lo que fuera, esta versión se practica para darle dramatismo a la historia y para justificar qué podría estar haciendo una escuincla en la calle a esa hora).

La niña, consciente de la hora, prudentemente respetaba los semáforos y señalamientos antes de cruzar las calles hasta llegar a su destino, y así lo hizo también en el cruce de Eugenia con Gabriel Mancera.

Al ponerse la luz roja para los vehículos que transitaban sobre Eje 5, la chica se dispuso a caminar, de esquina a esquina, para cruzar dicho Eje, pero, a diferencia de la gallina, nunca llegó al otro lado del camino, ya que un coche que iba a exceso de velocidad decidió ignorar la luz roja y cruzar, sin tomar precaución alguna sobre otros automóviles o transeúntes cruzando. Golpeó mortalmente a la niña, dejándola medio viva y medio muerta en el arroyo del tránsito. El automovilista responsable nunca se bajó del vehículo... es más, nunca se detuvo para saber si la niña vivía o moría y nunca fue para pedir asistencia médica a nadie ni por nada. Siguió su camino, sin más.

Eventualmente, la niña falleció en agonía y sola, nadie la ayudó. Desde entonces, y es aquí donde uno debe espantarse, alrededor de las 2 a.m., en el cruce de Eugenia con Gabriel Mancera, el espíritu de la niña se aparece a los automóviles que circulan a esa hora a exceso de velocidad. Ella cruza la calle como aquella fatídica noche cuando perdió la vida, provocando así que los autos se vuelquen por tratar de esquivarla cuando la ven, quedando literalmente "patas arriba". Una vez que provocado el accidente, se va, dejando a los pasajeros sin asistencia de ningún tipo para morir solos, tal cual a ella le sucedió.
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Ogopogo el primo canadiense del monstruo del lago Ness

Historia:

El nombre de Ogopogo se originó de una canción que fue adaptada para la criatura. La mayoría de los reportes hablan de un tronco flotante que de pronto cobra vida y comienza a nadar.

 Un equipo de filmación ha conseguido captar, al menos en parte, al Ogopogo, un primo canadiense del monstruo del lago Ness. Con esta, son ya tres las investigaciones llevadas a cabo en busca de pruebas que demuestren la existencia de este escurridizo animal.

El Ogopogo apareció por sorpresa el pasado jueves 18 de abril cuando un equipo de filmación se disponía a grabar la reconstrucción de un avistamiento de hace 24 años. El equipo de Tripod Film and Video Productions de Kelowna comenzaba a grabar la escena cuando Bill Steciuk divisó a la criatura al oeste del puente del lago Okanagan: "Vimos dos o tres ondulaciones dentro y fuera del agua... El lago estaba en calma a pesar de la estela de cerca de 200 metros que iba dejando a su paso", declaró uno de los miembros del equipo, que tomó una serie de fotografías con su cámara de 35 milímetros. Esa misma noche, ya se pudo revisar la cinta, en la que la figura aparece nítidamente en pantalla durante un minuto y medio: "Mi socio, Len Melnyk, estaba absolutamente seguro de que no se trataba de una onda o estela de barco. Había algo debajo del agua", ha dicho uno de los responsables del proyecto. Hay también varias secuencias en la película que muestran anomalías en la superficie del agua.

El equipo no quiere precipitarse: "Estamos intentando conservar tanta credibilidad como sea posible. Se trata de una búsqueda científica seria".

Renee Boucher, una agente inmobiliaria que se encontraba en el lugar, también notó la ondulación en el lago: "Vi moverse algo de una manera muy lenta y tranquila, hacia arriba y hacia abajo. Parte del cuerpo emergía a la superficie, era enorme, negro y brillante. Era muy, muy largo". "Incluso una becaria que trabajaba en la película dijo haber visto como la cabeza salía a la superficie expulsando agua a través de su boca, y lo que posiblemente era una aleta o la cola", dijo Boucher.

A fines de los años 40, el escritor canadiense Farley Mowat (que en esa época trabajaba como naturalista del gobierno) oyó hablar de un monstruo llamado Angeoa, que había sido visto en Tulemaliguak (lago Dubawnt). Su informante era un amigo esquimal cuyo padre, con un compañero, había visto a la criatura a fines del siglo pasado. Una vez se encontraron los huesos de un animal muy grande en la costa del lago; de ahí su nombre en esquimal, que significa "lago de los huesos amontonados".
Fuente

A cuntinuación les dejamos con un documental de National Geographic sobre los monstruos de los lagos.











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