Leyenda del almamula


Esta es una superstición muy arraigada, no solo en el campo sino en la misma ciudad capital de Santiago del Estero, Argentina

Dice que el almamula es una mujer que vive en pecado: una mujer que tiene como amante a su padre, o a su hermano o a su hijo, es decir a alguien de su propia sangre. Una mujer que se revela ante la ley de Dios, pues no siente vergüenza ni pudor alguno de sus amores.

Ante tamaña herejía el Señor la condena en vida a que vague por las noches, convertida en mula, buscando quien la redima. Porque aún siendo almamula puede salvarse, si encuentra un hombre corajudo que le haga frente y le corte un pedazo de oreja, o le haga cualquier incisión de la que brote sangre. La sangre del almamula y la voluntad de reincidir en el pecado, pueden salvar a la mujer y a su alma.

El ciclo del almamula tiene dos etapas: si el pecado es reciente, puede salvarse. Pero si ya pasó mucho tiempo y nadie la hirió, lamentablemente se pierde.

Es creencia popular que el almamula sale los martes y jueves, especialmente cuando hay viento del sur o cambio de tiempo y siempre después de las 12 de la noche. En su primera etapa es como un burrito pequeño, que a veces suele venir alado “en la punta del viento”. El almamula grita .Y ese grito eriza la piel y pone miedo en el alma de quien escucha, pues su grito resume la desesperación y la locura. Quien desea salvarla debe preparar un cuchillo y esperarla (cuchillo porque es de acero , y además tiene cruz entre el cabo y la hoja). Dicen que ella sabe cuando alguien la espera para herirla, y grita aún mas fuerte para atemorizar a su salvador, y a la vez poner a prueba su valentía. Si el hombre no muestra signos de miedo y se le acerca resuelto, ella baja la cabecita y se queda quieta para que la corten: es como un ritual, se necesita que derrame sangre para lograr su purificación, su absolución.

En cambio el almamula vieja es mala, agresiva y goza haciendo daño. Una característica que la distingue de la anterior es que echa fuego por la boca, y que de ella penden gruesas cadenas que va arrastrando. Además su parte trasera es hueca. Dicen en el campo que su instinto animal se manifiesta ante las majadas: ataca a los indefensos corderos y los mata, comiéndole únicamente las vísceras.

Al almamula condenada no se la puede redimir. Si alguien la hiere, aunque sea levemente, la mujer enferma y muere, sin que la ciencia pueda salvarla.

Los fantasmas del Reina Sofía, Madrid, España

En la madrileña plaza del Emperador Carlos V (Glorieta de Atocha) se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía, una de las tres grandes pinacotecas de la capital. Ubicado en el antiguo hospital general San Carlos este misterioso lugar ha sido objeto de múltiples fenómenos paranormales.

Nuestra historia arranca a finales del siglo XVIII cuando diversas epidemias asolaban a la población. De tal virulencia fueron estos brotes que causaron la muerte a multitud de los pacientes que allí eran tratados. Es más, al estar desbordadas las autoridades, muchos de los fallecidos eran enterrados en el subsuelo del recinto. Se cuenta que los fantasmas de estas personas vagaban por entre los pasillos del hospital perturbando la estancia de los enfermos.

El hospital siguió funcionando hasta el año 1965 fecha en que la cual cerró sus puerta quedando en desuso durante veinte años. En este periodo de tiempo el inmueble estuvo habitado por una amplísima colonia de gatos hasta que en el año 1982 se solicitó al gobierno que el inmueble fuese declarado de interés histórico-artístico. Este fue el paso previo para que se convirtiese en el Museo que conocemos actualmente.

Fue precisamente durante las obras de acondicionamiento de dicho Museo cuando salieron a la luz los cadáveres de las personas que allí habían sido enterradas. También durante la segunda remodelación se hallaron los cuerpos de tres monjas que habían sido asesinadas allí durante la guerra civil. Pero es a raíz de 1992 con la llegada del Guernica a las instalaciones del Museo cuando realmente se multiplican los fenómenos paranormales.

Voces en determinadas estancias, puertas que se abrían y se cerraban solas sin ninguna explicación, alarmas que se disparaban…testimonios del personal de seguridad del inmueble que aseguraban que allí había un fantasma al que le habían puesto por nombre Ataúlfo.

Todo esto motivó que la directora de la pinacoteca solicitase ayuda a un grupo de investigación de fenómenos paranormales. En el año 1995 técnicos en parapsicología entraron en el inmueble acompañados de una médium la cual afirmó que el fantasma realmente existía y que era el espíritu de un sacerdote que había sido torturado y ejecutado durante la Guerra Civil. Otros estudiosos del tema dicen que el Guernica está maldito y que el fantasma es Picasso que no está de acuerdo en que su obra esté en un hospital convertido en Museo.


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