Las Psicoimágenes


Ya no sólo bastan las fotos de fantasmas o espectros, sino que ahora con la tecnología actual se pueden grabar sus voces y mensajes hacia el mundo de los vivos. Y gracias a los equipos de TV y Video se pueden ver imágenes del más allá. Como si del otro lado existiera un canal que transmite las 24hs y en el cual sus protagonistas son, según se han autodefinido en algunas psicofonías, los espíritus de los muertos. Incluso se ha descubierto que ellos nos espían a través de las pantallas de televisión o monitores de video, apagados o encendidos, lo cual no nos deja muy tranquilos que digamos. Si usted ahora está frente a su monitor de PC o TV, tal vez esté siendo observado por los del otro lado, o en otras palabaras: usted puede estar entrando en sintonía con lo desconocido.

Uno de los métodos más populares para la obtención de imágenes paranormales en video, es el que utilizaba el alemán Klaus Schrieber. Schriber trabajaba como técnico de sistemas de seguridad contra incendio en la ciudad de Aachen. A mediados de los años ochenta, Schrieber experimentaba con la obtención de psicofonías, deseoso de captar las voces de sus seres queridos ya fallecidos. Había sufrido una larga cadena de pérdidas de familiares, donde perdió a su mujer Gertrud, fallecida poco tiempo después de que nació su cuarta hija, Karen; a los 18 años, Karen falleció después de sufrir intensos dolores y pocos años antes, su hermano Robert perdió la vida cuando contaba con 22 años en un accidente de moto.

También el sobrino de Schrieber, su cuñado, su madre y su segunda esposa. Esta cadena de desgracias motivó a Schrieber a buscar en las voces primero, y en imágenes más tarde, algo de consuelo para esta sucesión de desgracias. Schrieber había conseguido grabar algunas voces donde se le anunciaba de imágenes. Las voces le decían frases como "iremos a través del televisor" o "luego nos verá en la televisión". Fue en mayo de 1984 cuando Schrieber obtuvo una psicofonía que le invitaba a que encendiera el televisor. Desde ese momento comenzó a realizar una serie de experiencias utilizando el televisor y una cámara de video con el objetivo de conseguir las imágenes de sus seres queridos en la pantalla de su TV.

Los primeros intentos de Schreiber no arrojaron ningún resultado positivo. En un principio filmó algunos de los lugares donde su madre acostumbraba a sentarse, utilizando diferentes métodos y velocidades, pero sin ningún resultado. A pesar que Schrieber no tenía conocimientos técnicos en electrónica, ni tampoco unas fundamentadas creencias esotéricas, estaba motivado por conseguir un "contacto" con sus familiares fallecidos, armado de una gran dosis de paciencia y perseverancia.

Una psicofonía recibida por Schrieber, le puso en la pista sobre la forma en que debía orientar los aparatos. Una voz le decía "canal vacío". El investigador alemán interpretó esta frase como que debía dirigir su cámara hacia el TV, colocando éste en el canal de la propia cámara, sin emisión. Schrieber apuntó la videocámara hacia la pantalla del televisor de modo que la propia imagen de la cámara se viese reflejada en la pantalla, tal como sucede con las imágenes de dos espejos paralelos. A partir de esta configuración, elaboró un sistema más complejo con el cual afirmaba obtener imágenes que él atribuía al "Más Allá".

Esta disposición de la cámara y el televisor -ajustados de modo que la imagen no se mantenga estable- produce un fenómeno conocido como realimentación, visualizándose en la pantalla una especie de "nubes" que se desplazan de forma anárquica formando figuras de todo tipo. Schrieber llamaba a este estado de inestabilidad de la imagen "campo vibratorio".

De entre las formas que surgieron en la pantalla, Klaus creyó reconocer la imagen de su hija Karen, lo cual le motivó aun más para seguir experimentando y perfeccionando su método. Schrieber estaba convencido de que su hija había sido quien le aconsejó a través de una psicofonía, que debía utilizar un video en blanco y negro, porque "ellos" solo pueden ser vistos en estos colores.

Debido a las características propias de la televisión, cada segundo de grabación está formado por veinticinco imágenes estáticas; por lo cual en solo cinco minutos de filmación, debía revisar luego los 7.500 fotogramas que lo conformaban. Esta es una prueba de paciencia para el experimentador, que debe ocupar mucho más tiempo en el visionado que en la propia grabación.

A través de este sencillo sistema, Klaus Schrieber aseguró haber conseguido las imágenes de sus familiares fallecidos, otros rostros de personas que no ha podido identificar y hasta algunos personajes públicos ya muertos y popularmente conocidos. Entre sus imágenes más famosas, se encuentra la de la actriz Romy Schneider o la del rey Ludwick de Baviera. De todos modos, Schrieber perfeccionó aun más su método, par obtener imágenes de mayor calidad.

En los últimos años de su vida, Schrieber habría puesto a punto un sistema par obtener imágenes paranormales sin necesidad de la pantalla del televisor ni ningún otro dispositivo similar. Según su propio relato, se dejó guiar pos las directrices que aparentemente le dictaba desde el "Más Allá" su fallecida hija Karen. Así construyó un sistema que se basaba en los reflejos de luces una superficie plana, utilizando diferentes tipos de fuentes de luz, incluso ultravioleta.

Schrieber construyó una pantalla en su "laboratorio", donde se creaban imágenes paranormales producidas por las luces reflejadas, con un aspecto semejante a las que se formaban en la pantalla del televisor. El sistema constaba de potentes fuentes luminosas que incidían en una esfera espejada, de modo que los reflejos se mezclaban sobre la pantalla creando figuras reconocibles.

Al igual que aconteció con los sistemas de video, las imágenes que se formaban en la pantalla eran, en un principio, figuras fugaces que se observaban tan solo breves instantes. Sobre la marcha, el sistema fue reforzado con potentes fuentes de luz muy puntuales, y las "caras" fueron ganando nitidez; aunque en ningún momento alcanzaron la calidad de las imágenes registradas en video.

Con este, su último diseño, Klaus Schrieber pretendía demostrar que las imágenes que venía recibiendo desde hacía unos pocos años, no se trataban de ninguna manipulación técnica, y que igualmente podían conseguirse con métodos donde existiese una menor intervención humana. Y aunque el experimentador alemán carecía de conocimientos técnicos suficientes como para manipular una cinta de video, las suspicacias siempre estuvieron presentes entre algunos parapsicólogos y -como no- de los escépticos. Klaus Schrieber falleció el 7 de enero de 1988, víctima de un segundo infarto. Y como parece ser una constante, su voz apareció con posterioridad en numerosas cintas magnéticas de varios investigadores. Incluso el día mismo de su entierro, como si fuese una macabro anuncio sobre la inmortalidad del alma.

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