La Conspiración Antártica

Uno de los grandes secretos entre otros muchos que la mayor parte de la población ignora es que la Antártida no es todo hielo. En su zona central existen grandes zonas libres de hielo con vegetación y con temperaturas sobre cero.


En los medios de comunicación manipulados por los poderes económicos y las sociedades secretas nos han querido vender la idea que la Antártida es un lugar de grandes estepas heladas, y argumentan razones ecológicas para que impedir que la gente se traslade hasta ese lugar. Se llegó a realizar una gran campaña a nivel mundial sobre el peligro de viajar a la Antártida debido al deterioro de la capa de ozono, prohibiendo posteriormente todos los detergentes y sprays que pudieran dañar dicha capa. Los viajes a la Antártida están muy limitados y vigilados, incluso para los científicos de las diferentes naciones que envían allí.

Sin embargo cualquier persona un poco informada se dará cuenta que la Antártida es el lugar perfecto para la construcción de bases secretas. Bases en donde se pueden realizar los experimentos más peligrosos fuera del alcance de los periodistas, investigadores y de la propia legalidad. Si buscas en Google Earth la Antártida verás como en su zona central te aparecerá un gran círculo tapándote la imagen.

Los nazis se interesaron por la Antártida especialmente y Hitler creía firmemente que en ella existía una de las entradas de la Tierra Hueca. La primera expedición nazi a la Antártida se realizó en 1938 con la excusa de crear una base ballenera. Su verdadero objetivo era encontrar el acceso a la Tierra Hueca usando para ello el barco carguero Schwabenland, capaz de transportar hidroaviones. Después de esta expedición Hitler reivindicó para Alemania 600.000 km cuadrados de tierra Antártica bautizándola como Nueva Suabia, Neuschwabenland en alemán.


Los pilotos nazis descubrieron en el interior de la Antártida regiones sin nieve, con temperaturas sobre cero, lagos templados, montañas y vegetación. Pero además los nazis descubrieron una enorme red de túneles profundos subterráneos. La complejidad de estos túneles y su profundidad hacían muy difícil su exploración por lo que ésta llevaría tiempo.

Desde su descubrimiento por la Alemania nazi de esta zona, más de cien submarinos de la armada alemana del modelo U-boot 21 y 23, los más grandes en capacidad, transportaron gran cantidad de material desapareciendo en esta zona. Estos submarinos iban equipados con un sistema de tuba Walter que les permitían permanecer semanas bajo el agua.


Se sabe que los nazis consiguieron establecer una gran base permanente en la Antártida, en Nueva Suabia, la base Vril. El agente de inteligencia español el falangista Ángel Alcázar de Velasco, fue el informador oportuno para el régimen de Franco de los movimientos nazis.

Una vez teóricamente finalizada la Segunda Guerra Mundial las potencias ganadoras se dieron cuenta que su enemigo no estaba totalmente derrotado y se apresuraron a dar el golpe de gracia final: desalojar al Tercer Reich de su base Antártica. También se creía que Hitler se había refugiado allí, los gobiernos nunca se han creído su propia versión oficial dada a la prensa sobre que Hitler se suicidó en su búnker junto a su amante y finalmente esposa Eva Braun, por lo que se le seguía buscando.


En 1947 se envió una gran flota a Nueva Suabia al mando del Almirante Richard Byrd. A esta operación se le denominó Operación High Jump, y se buscó la excusa de la realización de maniobras militares en climas extremos para comprobar cómo respondían tanto equipos como soldados. A Byrd se le entregó un portaaviones completamente equipado, barcos y submarinos de apoyo y 4.000 hombres. Se le dio un mandato de ocho meses de plazo para desalojar a los nazis de la Antártida. La expedición duró ocho semanas y después de haber sufrido grandes pérdidas tanto en hombres como en material en sucesivos enfrentamientos tan cortos como contundentes, los norteamericanos se vieron obligados a abortar la operación de desalojo. Ante tantas muertes injustificadas ante la opinión pública se llevó a cabo una operación de desprestigio contra quienes intentaban investigar lo ocurrido denominando la operación como “Guerra de los Pinguinos”, achacando las bajas al frío y a desgraciados accidentes.

El mismo Almirante Byrd declaró posteriormente a la prensa: “Es duro de comprender, pero en caso de una nueva guerra, deberemos esperar ataques de aviones que pueden volar de uno a otro polo”. Byrd intentó posteriormente hallar la entrada a la Tierra Hueca en la Antártida en más expediciones. En 1957 falleció misteriosamente en Boston mientras dormía.


Una década después del primer intento, concretamente en 1958, se volvió a intentar el desalojo. A la operación se le denominó DeepFreze dotando esta vez a las unidades navales y aéreas de armamento nuclear. Los resultados fueron aún peores que la operación de 1947, fracasando rotundamente en el intento de desalojo y sufriendo grandes pérdidas. El mismo gobierno de Sudáfrica dijo haber detectado dos grandes explosiones sólo comparables a explosiones nucleares, una subterránea y otra superficial, en la región Antártica de Nueva Suabia, concretamente en los días 27 de agosto y 9 de septiembre del mismo año.


Desde el final de la Segunda Guerra Mundial toda la información OVNI ha sido considerada por los estados como alto secreto, realizando los propios gobiernos campañas muy efectivas de desacreditación de todas aquellas personas y rumores que han revelado la existencia de platillos volantes. Incluso entre los pilotos de aviación más acreditados tanto militares como civiles hay un silencio absoluto sobre este tema sabiendo que pueden ser ridiculizados por sus superiores, e incluso por compañeros que ven peligrar sus puestos, y apartados de su carrera profesional con acusaciones de delirio y de no estar en plena posesión de sus facultades mentales.








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