La Conspiracion COINTELPRO


COINTELPRO (Counter Intelligence Program), o Programa de Contrainteligencia, es un programa del FBI de los Estados Unidos cuyo propósito es investigar y desbaratar las organizaciones políticas disidentes dentro de los Estados Unidos. Aunque se han realizado operaciones encubiertas a lo largo de la historia del FBI, las operaciones formales de COINTELPRO ( 1956-1971) estuvieron generalmente dirigidas contra organizaciones que se consideraba tenían elementos políticos radicales, extendiéndose desde aquellos cuyo objetivo era el derrocamiento violento del gobierno estadounidense (como la organización de los Weatherman) hasta los grupos no violentos pro derechos civiles como la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano de Martin Luther King, y hasta a grupos violentos racistas y segregacionistas como el Ku Klux Klan y el Partido Nazi Americano. El documento fundador de COINTELPRO dirigía a agentes del FBI a "exponer, desbaratar, descarriar, desacreditar o de lo contrario neutralizar" las actividades de estos movimientos disidentes y sus líderes.

Historia
COINTELPRO comenzó en 1956 y estaba diseñado para "incrementar el faccionalismo, causar confusión y conseguir deserciones" dentro del Partido Comunista de los Estados Unidos de América (CPUSA). No obstante, el programa fue pronto ensanchado para incluir el desbarajuste del Partido de Trabajadores Socialistas (1961), del Ku Klux Klan (1964), de los grupos nacionalistas afroamericanos, incluyendo el Partido de las Panteras Negras y la Nación del Islam, y el movimiento sociopolítico de Nueva Izquierda por completo, que agrupaba a grupos pacifistas (contra la guerra), comunidades y grupos religiosos (1968).

Una investigación posterior por el Comité Church del Senado (véase más abajo) afirmaba que "COINTELPRO comenzó en 1956, en parte por la frustración de los fallos del Corte Suprema limitando el poder del gobierno a proceder de manera patente contra grupos disidentes.."  Más tarde el Congreso y varios casos en la corte concluyeron que las operaciones de COINTELPRO contra los grupos comunistas y socialistas excedían los límites estatutarios de la actividades del FBI y violaba las garantías constitucionales de libertad de expresión y asociación.

Aquellos partidarios del programa argumentan que el proyecto estaba fundamentado en el conocimiento del FBI de que algunas organizaciones radicales y de izquierdas nacionales estaban siendo manipuladas por agencias de inteligencia extranjeras hostiles. Por ejemplo, el FBI tuvo acceso al texto en claro de Venona que mostraba que la Unión Soviética y su KGB manipulaban y trabajaban al amparo del Partido Comunista de CPUSA con propósitos de espionaje e incitación de disturbios nacionales en los Estados Unidos.

Algunas de las más importantes campañas de COINTELPRO contra el Partido de Trabajadores Socialistas el Ku Klux Klan, la "Nueva Izquierda" (incluyendo varios grupos pacifistas contra la guerra como los Estudiantes para una Sociedad Democrática y el Comité Coordinador Estudiantil No Violenta), grupos de la Liberación Negra (como las Panteras Negras y la República de Nueva África) grupos independistas Puertoriqueños, el Movimiento Amerindio y la organización Weatherman.

El programa fue secreto hasta 1971, cuando un grupo de radicales de izquierda entró en una oficina satélite del FBI haciéndose llamar la Comisión ciudadana que investiga al FBI. Tomaron varios dosiers de ficheros y pasaron la información a las agencias de noticias. En un año, el director del FBI Hoover declaró que el COINTELPRO centralizado se había terminado, y que todas las futuras operaciones de contra-inteligencia serían llevadas caso por caso.

Se revelaron documentos adicionales en el curso de juicios separados llevados a cabo con cargos contra el FBI por el corresponsal de la NBC Carl Stern, el SWP, y otros grupos. Se lanzó una investigación mayor en 1976 por el Comité Seleccionado para Estudiar las Operaciones Gubernamentales Respecto a las Actividades de Contrainteligencia del Senado de los Estados Unidos, referido comúnmente como el "Comité Church" por su presidente, el Senador Frank Church de Idaho. A pesar de ello, hay millones de páginas de documentos que permanecen sin publicarse, y muchos de los documentos publicados están completamente censurados.

En el Informe Final de Comité Seleccionado, COINTELPRO fue recriminado en términos explícitos:
"Muchas de las técnicas usadas serían intolerables en una sociedad democrática incluso si todos los objetivos hubiesen estado envueltos en actividades criminales, pero COINTELPRO fue mucho más lejos de esto...el FBI condujo una sofisticada operación de vigilancia con la intención directa de impedir el ejercicio de la libertad de expresión y asociación proporcionados por la Primera Enmienda, con la teoría de que prevenir el crecimiento de grupos peligrosos y la propagación de ideas perniciosas protejerían la seguridad nacional e impediría la violencia".

El Comité Church documentó la historia de cómo era usado el FBI con fines de represión política datando desde la Primera Guerra Mundial, a lo largo de los años 1920, cuando se les acusó de reunir "anarquistas y revolucionarios" para su deportación, y luego continuando desde 1936 hasta 1976.

El FBI alega que ya no emprende operaciones de COINTELPRO o tipo COINTELPRO. Sin embargo, sus críticos afirman que programas de la agencia que llevan el mismo espíritu que COINTELPRO apuntan a grupos como el Comité en Solidaridad con el pueblo de El Salvador, La Tierra Primero! y el Movimiento Antiglobalización.

Métodos
Según Brian Glick, en "War at Home" (que se puede traducir como la "Guerra en Casa"), COINTELPRO usaba una amplia variedad de métodos, entre los que se incluyen:

1. "Infiltración: Agentes e informadores no espiaban meramente a los activistas políticos. Su objetivo principal era desacreditarlos y provocar su desbarajuste. Su misma presencia servía para socavar la confianza y ahuyentar a partidarios potenciales. El FBI y la policía explotaban este miedo acusando a activistas genuinos de ser agentes".

2. "Guerra psicológica Desde el Exterior: El FBI y la policía usaban una miríada de "trucos sucios" para minar los movimientos progresivos. Infiltraban historias falsas en los medios y publicaban folletos erróneos y otras publicaciones usando el nombre de los grupos objetivo. Falsificaban la correspondencia, enviaban cartas anónimas, y realizaban llamadas anónimas. Esparcían desinformación sobre encuentros y eventos, montaban pseudo movimientos de grupos llevados por agentes gubernamentales, y manipulaban o llevaban a cabo tácticas represivas contra familiares, trabajadores, patrones, oficiales de escuela y otros para causar problemas a los activistas".

3. "Hostigamiento Mediante el Sistema Legal: El FBI y la policía abusó del sistema legal para acosar a disidentes y hacer que pareciesen criminales. Oficiales de ley mintieron bajo juramento y presentaron evidencias falsas como pretexto para arrestos ilegales y encarcelamientos injustos. Imponían leyes de impuestos y otro tipo de regulaciones gubernamentales de manera discriminatoria y usaban vigilancia destacada, entrevistadores 'investigadores', y citaciones de jurado de acusación con el propósito de intimidar a activistas y silenciar a sus simpatizantes".

4. "Fuerza Extralegal y Violencia: El FBI y la policía amenazaban, instigaban, y ellos mismos llevaban a cabo robos, vandalismo, asaltos y palizas. El objeto de esto era asustar a los disidentes y trastornar sus movimientos. En el caso de los activistas negros y puertorriqueños (y latinoamericanos), estos ataques—incluyendo asesinatos políticos—eran tan extensos, despiadados, y calculados que pueden ser calificados de forma precisa como una forma de terrorismo 'oficial'".

El FBI condujo trabajos tipo "black bag", entradas subrepticias sin órdenes judiciales, contra los grupos objetivo y sus miembros.

Partidarios del FBI argumentan que la agencia estaba convencida de que semejante amenaza de subversión nacional, que suponían los grupos radicales, requerían esfuerzos extraordinarios para impedir la violencia y la insurgencia revolucionaria. Hoover estaba dispuesto a usar alegaciones falsas para atacar a sus enemigos políticos. En un memorándum escribió: "El propósito de la acción de contrainteligencia es despertar el Partido de las Panteras Negras y es inmaterial preguntarse si existen hechos para substanciar los cargos".

En 1969 el agente especial del FBI en San Francisco escribió a Hoover que su investigación del Partido de las Panteras Negras revelaba que, al menos en su ciudad, los nacionalistas Negros estaba primordialmente dando de comer a niños. Hoover contraatacó con un memorándum insinuando que las ambiciones profesionales del agente estaban directamente relacionadas con su suministro de evidencias para apoyar la visión de Hoover de que el Partido era "una organización propensa a la violencia que buscaba derrocar al Gobierno con métodos revolucionarios".

En el Día Memorial, durante la explosiva respuesta política de la Universidad de California Berkeley al bombardeo de Camboya, los Jimi Hendrix Experience tocaron en el Centro Comunitario de Berkeley. Como cindición de pasaje de seguridad para el evento, el Consultor de Relaciones-Comunitarias retenido para "calmar" a los de la zona presentó a Jimi Hendrix a las esposas de los líderes del Partido de las Panteras Negras: Arie Seal y Pat Hilliard. El encuentro estuvo restringido a los directores y después de esto se realizó el anuncio de que Jimi Hendrix llevaría a cabo un concierto benéfico para las Panteras {Negras y Blancas} en el Coliseo de Oakland durante septiembre de 1970. Pero no iba a poder ser. Operativos de COINTELPRO en Londres interceptaron esta fusión de la Revolución Política Negra y la Revolución Cultural Blanca.Hendrix tocó en Berkeley, pero no en Oakland.

Vigilancia ilegal
El informe Final del Comité Church concluyó que:

Demasiadas personas han sido espiadas por demasiadas agencias del Gobierno y demasiada información ha sido recolectada. El Gobierno a menudo ha llevado a cabo vigilancia secreta de ciudadanos según sus creencias políticas, incluso cuando esas creencias no suponían amenaza alguna de violencia o actos ilegales en nombre de un poder extranjero hostil. El Gobierno, operando principalmente a través de informantes secretos, pero también usando otras técnicas intrusivas como pinchazos telefónicos, micrófonos espía, apertura de correo subrepticia, y robos, ha barrido vastas cantidades de información sobre las vidas, vistas y asociaciones personales de ciudadanos Americanos. Investigaciones de grupos estimafdos potencialmente peligrosos -- e incluso de prupos sospechosos de asociarse con organizaciones potencialmente peligrosas -- ha continuado durante décadas, a pesar del hecho de que estos grupos no se involucraron en actividades ilícitas. Se han acosado y desbaratado grupos e individuos por sus punto de vista políticos y sus estilos de vida. Las investigaciones en vagos estándares cuya amplitud hacía inevitable la recolección masiva. Se han empleado tácticas desagradables y despiadas -- incluyendo intentos anónimos para romper matrimonios, interrumpir encuentros, condenar al ostracismo a personas en sus profesiones, y provocar rivalidades a los grupos que eran su objetivo que podían resultar en muertes. Las agencias de inteligencia han servido a los objetivos políticos y personales de presidentes y otros altos oficiales. Mientras que las agencias a menudo cometían excesos en respuesta a la presión de los altos oficiales en la rama Ejecutiva y el Congreso, también ocasionalmente iniciaban actividades impropias y luego las ocultaban a los oficiales que tenían el deber de informar sobre las mismas.

Oficiales gubernamentales -- incluyendo a aquellos cuyo deber principal es hacer cumplir la ley -- han violado o ignorado la ley durante largos periodos temporales y han abogado y defendido su derecho a incumplir la ley.

El sistema Constitucional de comprobaciones y balances no ha controlado adecuadamente las actividades de inteligencia. Hasta hace poco la rama Ejecutiva no ha ni delineado el ámbito de las actividades admisibles ni establecido procedimientos para supervisar a las agencias de inteligencia. El Congreso ha fracasado en realizar suficiente supervisión, raramente preguntandon el uso que se estaba dando a sus asignaciones. La mayoría de las cuestiones nacionales de inteligencia no han llegado a las cortes, y en aquellos casos en los que si que han llegado a las cortes, la magistratura ha estado reacia a tratar de resolverlos.

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