Una salsa mortal


A veces hay que tener cuidado con las cosas que nos mandan, si no sabemos lo que es…

Esta historia dicen que en parte es cierta.

A una señora su sobrino siempre le manda cartas y un día da la casualidad que le llega a la pobre mujer un paquete del pueblo de este pariente suyo. Se cree que será algún condimento para la comida… así que aprovechando que al día siguiente llegan sus hijos a comer, hace unas albóndigas buenísimas a las que decide echar en la salsa, el bote con esos polvos que le han mandado.

Al día siguiente llega otra carta. Esta vez invita por fin al cartero a comer, ya que le sobraron albóndigas y el chico es un encanto con ella.
Cuando el chico está comiendo la señora lee la carta en voz alta y cual es la sorpresa de ambos cuando dice que esos polvos que le mandaron eran los restos de su sobrino!!Podéis imaginaros la cara de asco del pobre chico que como no, nunca más comió albóndigas.

Dicen que es verídica porque en años de guerra se mandaban muchos botes con los restos de los seres queridos. A veces daba igual el bote, podía ser de café, por ejemplo.

Y como siempre, llega antes el paquete que la nota.....

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