Leyenda del salt de la bella dona


Si alguna vez sucedió, no lo sabemos, pero sí es cierto que la historia hecha leyenda o quizá la leyenda convertida en historia suscita un gran interés y curiosidad no sólo entre los mallorquines sino también entre los turistas que visitan este impresionante precipicio de la Serra de la Tramuntana conocido popularmente con el nombre de El Salt de la Bella Dona.

Cuenta la leyenda que un hombre extremadamente celoso de su esposa, mujer de naturaleza justa, honrada y fiel y de espectacular belleza, resolvió vengarse de ella con la muerte. Queriendo el esposo cumplir con sus designios, un buen día le ofreció a su esposa ir a visitar a la Mare de Déu a Lluc, sabiendo que la esposa se alegraría de tan dichosa peregrinación. Así fue, y cuando la mujer se enteró accedió inmediatamente a la propuesta del esposo.

Llegado el día, salieron muy temprano de la casa para iniciar el camino y evitar así el calor del día. Cuando se encontraban llegando al Grau, justo después de la conocida Bretxa Nova (parte del camino hacia Lluc), el esposo invitó a la mujer a que se asomara por el precipicio y contemplara la espectacularidad del paisaje. Ella se acercó y mientras se deslumbraba con la belleza del valle, su esposo la cogió del brazo y la empujó cayendo al fondo de la fosa. El esposo, tras cometer su injustificada venganza, empezó a sentir remordimientos de cual fuera su cruel acción y decidió proseguir el camino hacia Lluc arrepentido para implorar su perdón.

El hombre, a su llegada a Lluc, se dirigió al Santuario y acercándose al templo no creyó lo que sus ojos estaban viendo, se encontró a su esposa arrodillada ante la Virgen rezando intacta, como si no hubiera pasado nada. El hombre contemplaba a la Virgen y a su esposa atónito. La Mare de Déu había realizado un milagro, pues cuando la esposa se precipitaba al fondo y antes de que llegara abajo, la Virgen la rescató y se la llevó al Templo de Lluc. El esposo, arrepentido por su atroz comportamiento, imploró repetidamente su perdón a la Mare de Déu y a su esposa por el disparate tan grande que había cometido. Naturalmente, tanto la Virgen como la mujer lo perdonaron de todo corazón.

Mucha gente cree en ella como uno de los 80 milagros que la Mare de Déu de Lluc realizó, pero también son muchos los que creen en la historia como una mágica y especial leyenda de Mallorca.

También es reconocida la existencia de diversas versiones, donde aparecen pequeños cambios en el relato que de alguna manera cambian el significado de la misma. Gente cuenta que la esposa le era infiel al hombre con un pastor, justificando así la venganza del marido al precipitarla al valle sin mostrar absoluto arrepentimiento por su hazaña. Otros cuentan que no fue la Virgen la que directamente la salvó, sino que existió alguna divinidad que hizo levantar a la Virgen para rescatarla, nada más y nada menos que el amante de la bella dama, quien la esperaba cada noche en el mismo rincón de la Isla donde se habían besado por vez primera.

Las leyendas, leyendas son, o no…aun así cada uno es libre de creer en la versión que más le guste. Pero si existe alguna parte real en todas las versiones esa es la magnitud y espectacularidad del precipicio, provisto de una belleza impresionante desde donde se puede contemplar todo el Raiguer de Mallorca (es una comarca mallorquina situada en el centro-norte de la isla de Mallorca que se extiende paralelamente a la Sierra de Tramontana desde Marratxí hasta la Puebla).

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