
El ingeniero Muñóz González construye la mansión a pedido de Rafael Giordano, un aristócrata italiano, que deseaba regalársela a su hija, Lucía, con motivo de su boda.Corría el año 1911 cuando Lucía contrajo matrimonio. Hubo una gran fiesta en el palacio y mucho invitados disfrutaron de un gran banquete.

Tras la muerte de los jóvenes, el padre de la novia decidió cerrar la mansión para siempre.Al cumplirse el primer aniversario del trágico accidente, los vecinos del lugar comenzaron a relatar extraños sucesos en la mansión y sus alrededores. Se han visto luces que se encienden y se apagan dentro de la casona deshabitada.
Algunas personas han escuchado los gritos de una mujer. Incluso se dice que, ocasionalmente, los fantasmas de la joven pareja vagan en las cercanías de las vías del tren.Hoy en día, el palacio, reabierto en los años 90, en un salón de fiestas y sigue atrayendo a curiosos y turistas.
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