El fantasma del pub


GRANADA es una ciudad de espíritus y presencias paranormales. Un nuevo caso de apariciones fantasmales se ha estudiado en el sótano de un conocido establecimiento de copas del centro de la ciudad, el pub El Granero, un espacio que formaba parte del Palacio de Abrantes, construido en el siglo XVI. En ese sótano los investigadores de La Cuarta Dimensión, han captado la imagen de un monje vestido de negro, y psicofonías en las que se puede oir que su nombre es Lorenzo. Las declaraciones de los trabajadores de este establecimiento, confirman la existencia de fenómenos paranormales a altas horas de la madrugada, voces y movimientos que provocan que ninguno de ellos quiera bajar solo al sótano.

El equipo en el que se encuentra el investigador de los fenómenos paranormales del sanatorio de la Alfaguara, Rafael Reyes, y su compañero, José Antonio Tenorio, se ha había hecho eco de los comentarios de los trabajadores de El Granero. «En el sótano se nota una presencia extraña, la carga energética del lugar es mucho más fuerte que en lugares donde no pasa nada. Hicimos unas fotografías y logramos captar la imagen del monje, además de una serie de 'Odres' (puntos de luz que sólo aparecen cuando hay presencias paranormales), que nos confirman que algo está ahí», dice Rafael Reyes, que poco después lograron captar psicofonías en las que una voz gutural, casi inaudible, en una frecuencia muy rápida, más allá de la velocidad de la voz humana, «cuando le preguntamos su nombre, responde: Lorenzo, y a la pregunta ¿de dónde eres?, dice: Motril».


Miedo en el cuerpo

«Últimamente notamos que ocurren más cosas», dice José Luis Pérez, uno de los camareros de El Granero. «Son luces que se encienden cuando menos te lo esperas, cedes que vuelan hacia ti, sombras entre los arcos del sótano, e incluso susurros en los oídos en momentos en los que no hay nadie porque es muy entrada la madrugada. El caso es que a cada uno de nosotros nos da cierto miedo estar por aquí sin compañía», dice en el mismo lugar donde se han detectado las apariciones.

José Luis Pérez cuenta el caso de una de las chicas que trabaja allí desde hace muchos años, que mientras subía las escaleras del patio interior del pub, entre el sótano y la parte principal del establecimiento, le susurraron su nombre, Isabel, de tal forma que salió corriendo por las escaleras muy asustada. Y es que nadie le llama así, todo el mundo le dice Isa, y no Isabel».

Otros de las pruebas de presencias extrañas es el movimiento de objetos, el cambio de cosas que estaban en un sitio y aparecen en otro. «A mi me ocurrió tropezarme con un taburete que hacía un instante estaba en otro sitio. Estábamos aquí dos personas, y le pregunté a mi compañero si lo había puesto él. Me aseguró que no lo había tocado», dice José Luis. Al dueño del bar, algo o alguien le ha lanzado discos y botellas. «Hay el caso de un niño que hace dos años, cuando el chaval tenía cuatro, subió del sótano diciendo que el fantasma se llamaba Lorenzo, el mismo nombre que aparece en las psicofonías. Este niño, hijo de una de las limpiadoras, no ha querido, después, bajar al sótano, un lugar iluminado únicamente por tragaluces y que se asemeja a antiguas catacumbas.

La investigación se centra ahora en averiguar las relaciones que pudiesen existir entre el Palacio de Abrantes, construido por el duque de Abrantes, un caballero descendiente de los reyes de León y que participó en la conquista de Granada con los Reyes Católicos, y las órdenes religiosas que tenían conventos cercanos, para descubrir si hubo hechos turbulentos como crímenes de religiosos o monjas, en alguno de esos espacios, posiblemente conectados, en ese tiempo, el siglo VXI y hasta el XVIII, por pasadizos con el granero.
JUAN ENRIQUE GÓMEZ /


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