La chica de la curva

A lo largo de la historia son muchos los relatos acerca de fenómenos paranormales que han llegado a los oídos del público general. Relatos que siempre afirman ser ciertos pero que pocas veces tienen como protagonista al narrador, pero sí a alguien muy cercano que pasa a ser el sujeto de la experiencia misteriosa.

Gran parte de estos fenómenos se deben a hechos religiosos promovidos por la fe y la sugestión y se convierten en fenómenos aislados con un gran número de creyentes que se sienten atraídos por el suceso en cuestión. Pero otra parte se convierten en acontecimientos recurrentes cuyos orígenes se pierden en épocas pretéritas.

Este tipo de relato es conocido por todos desde hace algunos años como “Leyenda urbana” y se trataría de una historia que narra algún tipo de fenómeno misterioso, difícil de explicar y que tiene la cualidad de ser asombroso, impactante y de haber sido presenciado por muy pocas personas privilegiadas.

Quizá el caso paradigmático de este tipo de fenómeno es el conocido como el relato de la chica de la curva. No se sabe muy bien cuando empezó este relato. Hay quien incluso quien dice que algún pasaje del Nuevo Testamento hace referencia a un episodio similar al estándar de “la chica de la curva”.

El relato:
La historia varía bastante dependiendo de la época y del lugar, ya que es contada a lo largo de todo el mundo. Pero básicamente tiene una serie de puntos constantes. Siempre el protagonista es un viajero, normalmente hombre, que utiliza un medio de transporte por carretera. El viajero conduce el vehículo de noche y decide parar a recoger a una persona, normalmente una joven, que se encuentra caminando sola por el camino. Reanudan la marcha y en un momento dado la joven alerta sobre un peligro en una curva próxima, por lo que el viajero decide aminorar el ritmo de su marcha y prestar atención al recorrido. Y en efecto, la curva entrañaba alguna dificultad. Cuando el viajero va a agradecer la alerta a su compañera de viaje, ésta ha desaparecido.
El viajero perplejo, muchas veces deshace el camino sin encontrarla. Al día siguiente trata de reunir información y descubre que en esa curva ha ocurrido algún accidente en el pasado o algún otro hecho luctuoso en el que, curiosamente, murió una joven que respondía a la descrición que daba el viajero.

Interpretaciones:
Como hemos mencionado, ha habido muchas versiones sobre esta historia. Las más antiguas hablan de cocheros de diligencias que recogían jóvenes mujeres vestidas de blanco; las más modernas hablan de conductores que recogen en sus coches o camiones a adolescentes o universitarias en sinuosas carreteras de montaña. Pero la interpretación es básicamente la misma.
Se trata de un fenómeno arquetípico del ángel de la guarda. Un ente divino, representado por la belleza juvenil femenina como símbolo de inmortalidad, se aparece para advertir de un peligro al viajero que es salvado así de su fatal destino.
Sin duda, el relato se puede trasladar todo lo que queramos en el tiempo y ver similitudes en una narración tan antigua como la Odisea de Homero. Pero como ya hemos dicho, es una narración arquetípica.

La leyenda urbana:
Es sin duda la leyenda urbana más conocida y se cuenta en todo el mundo. A pesar de ello es difícil encontrar un protagonista que afirme que le ha ocurrido esta experiencia a él realmente. El creer realmente en este relato supone un acto de fe consistente en la creencia en la convivencia entre dos mundos, el físico y el metafísico, que están en contacto permanente.
Como toda leyenda, se dice que puede tener algo de verdad y algo de fantasía. Posiblemente haya habido mucha gente a la que se le ha avisado de algún peligro en una carretera o camino y la imaginación ha hecho que ese acto tan normal se haya convertido en una experiencia paranormal. O quizá todo ocurrió como nos lo cuenta la leyenda.

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